Trabajan en montañas holguineras por comunidad ecológica

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Melba3Fotos: Elder Leyva
 
Irse al monte empinado, de vez en vez, da lecciones de vida, y cada cual, si tuviera sus montañas, debería proponerse conquistarlas. En sus cimas y simas tiene Cuba un libro abierto para enseñar y aprender.
 
Al llegar a La Melba, sitio más intrincado de nuestra geografía holguinera, aproximadamente a 50 kilómetros de su capital municipal, Moa, donde palpamos los avances en el ámbito social, así como la protección al medioambiente y el fortalecimiento de la defensa de nuestro país, encontramos firme a sus palabras y ávido de conocimientos, sobre todo lo relacionado con el medioambiente, lo que nos permite descubrir su dominio de cada pedacito de estas lomas y el conocimiento de las especies de la flora y la fauna. Allí encontramos a Jorge Luis Delgado Labañino, ingeniero agrónomo, jefe del Departamento La Melba y quien llegó procedente de Guantánamo en 1999 y se unió a las montañas y a la familia que allí fundó. Asegura: “Hasta que la salud me acompañe, estaré en la montaña”.

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El departamento que atiende con 15 trabajadores, de ellas 2 mujeres, consta de 18 mil 590 hectáreas; de las 16 formaciones vegetales, La Melba tiene 6, con un gran endemismo y biodiversidad de plantas y animales.

Del porqué llegó a la montaña y se enamoró de ella, dice: “La presencia del General Francisco, (Pancho) González en la Universidad, captando recién graduados, pero el tono con que dijo: Vámonos, que estos no son ingenieros de montaña, pero el tono de su expresión caló hondo y junto a 3 de mis compañeros aposté por eso y aquí estoy. Esta decisión me posibilitó formarme con disciplina y rigor, me ayudó a ser un buen trabajador, seguir superándome, ser responsable, entre otras cualidades, pues su perseverancia y ejemplo son una necesidad para seguir cuidando y amando a la montaña y sus pobladores.

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“Las montañas constituyen fuente de fondo genético, sus costumbres y tradiciones se perderían, si no sentimos como nuestro ese amor por su cuidado y preservación”, aseguró Labañino.

No descansa en paz hasta no verla convertida la en comunidad ecológica, darle un destino a los desechos sólidos y lograr certificarla; ratifica que se puede trabajar para depositar y darle tratamiento a esos desechos.

Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño no ponemos coraje y esperanza.

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