
Ana se encontraba nuevamente esperando, eran las seis de la mañana y la voz de la repartidora de turnos agotaba cada número, ideas detonaban en su cabeza: la entrada a las 8 de la mañana y un papel con preguntas que demostrarían su esfuerzo como estudiante, no pudo levantarse antes porque la noche anterior no paró de estudiar y el sueño y el cansancio acompañaban cada suspiro, sin dejarle más remedio que descansar en la acera.

Sentarse una tarde bajo el laurel emblemático de mi pueblo y escuchar los relatos de los ancianos sobre los disímiles momentos históricos y culturales por los que ha atravesado nuestro terruño, es una inyección de sabiduría que a la vez transmite nostalgia por las cosas que hemos dejado perder. En esas conversaciones se encierra la esencia del patrimonio que nos define, que casi se diluye con el paso del tiempo, dejando un vacío que nos recuerda la importancia de preservarlo.
Read more Patrimonio cultural, ¿olvidado?


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