Jamás esclavos
- Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Y llegó el día que tanto habíamos esperado. Como cerrando un ciclo natural de caos y orden. Habían pasado siete meses desde la infección, la enfermedad, la convalecencia. Las secuelas se han ido apagando poco a poco, la taquicardia apenas aparece y uno duda respecto a los dolores del cuerpo, que pudieran ser provocados por el sedentarismo que imponen la profesión, el aislamiento cuando se respetan las reglas o la escasez de vitaminas en la dieta.