Vuelve el “despertador de harina”

  • Hits: 827
panaderia hgCon el aumento de las producciones de renglones como el pan, comeinzan a aparecer los revendedores por las calles holguineras. Foto: ACN
 
De la misma manera cómo comienza a reanimarse, de manera paulatina, la producción, como ave fénix, empiezan a reaparecer revendedores de pan a cinco pesos y más en Holguín. El pregón reiterativo y exagerado o el pito estridente, así lo confirman.

Después de varios meses de tranquilidad, los “despertadores de harina” nos vuelven hacer saltar de la cama en las primeras horas de la mañana al compás de su “Paaannnnn de corteza dura” o “Paaannnnn de corteza suave”, sin la menor compasión para los que aún duermen, principalmente niños, ancianos y otras personas con deseos de quedarse un poquito más al calor de las sábanas hasta que suene la alarma programada para el de pie familiar.

Por eso, aunque mucho hemos sentido la escasez de harina en los últimos meses, por su repercusión en varias producciones en las cuales se utiliza esa materia prima, otros, sin masoquismo alguno, sentíamos complacencia ante su falta, porque al no haber pan liberado se habían perdido los gritos de lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo del horario de la mañana y la noche de: ¡Pan a cinco pesos! (ahora se elevó el precio según forma y tamaño).

Y, el problema es que no es uno o dos; son cinco, seis, decenas de ellos, que andan por los barrios en bicicletas con grandes cajas preparadas o a pie con sacos al hombro, en franca competencia por ver quién vende mayor cantidad y más rápido, pues de ahí dependen los dividendos a contar al final de la jornada. Por eso sus chillidos desenfrenados y hasta no pocas discusiones entre ellos, por aquello de que “esta es mi zona”; sí porque ya algunos se han repartido calles y repartos de la ciudad.

Cierto, que en estos momentos son menos, pero ya, sicológicamente, hemos comenzado a prepararnos para enfrentar nuevamente la avalancha de revendedores y sus impertinencias, que nadie ha podido frenar, a pesar de que para esa actividad no hay un permiso de trabajo por cuenta propia, porque no existe el de Revendedor y eso es lo que ellos son.

Pero, no es esa sola la contrariedad que propician. Hay otra peor aún y, quizás esta sea la más criticable, Es su modus operandi en las panaderías, donde cada vez que hay colas ahí están ellos y ellas y Claro, de primeros y con una facilidad increíble llenando sus cajas y bolsos, contra viento y marea y haciendo caso omiso a la mayoría de los clientes, cuyo propósito es solo comprar uno o dos panes para su casa.

Principalmente, del primer despacho del día el pan se lo llevan los revendedores, que ya están esperando el pan de las cinco de la mañana, a pesar de que este es el horario de mayor demanda, porque la población lo necesita para el desayuno de los niños de la escuela o del que va para el trabajo.

De alguien de la cola reclamar a los dependientes de esas fábricas, a más de uno le hemos oído decir, que lo de ellos es vender, por eso no es de dudar lo que algunos de los vendedores alegan cuando se les reclama por el precio de cinco pesos o más del pan: “Por determinada cantidad de pan comprado debemos dejar un extra en el mostrador”.

Sea o no cierto, lo que sí es una realidad es que la venta de pan es un negocio redondo, pues sin invertir nada y ni aportar un céntimo al fisco, un vendedor de pan gana diario unos cuantos pesos, entre 100 y 150 pesos, limpios de polvo y paja, de ahí que el número de estos “luchadores” suba por día como la espuma.

Entonces, por la parte de la Cadena Cubana del Pan y de la Empresa Productora y Distribuidora de Alimentos (Numa), vale en estos días antes de que se normalice totalmente la entrada de harina a la provincia y retomen las distintas variedades de pan, tipos de gramajes, así como la fabricación de galletas y palitroques, adoptar las medidas que conduzcan a producir con mayor calidad y ante todo velar por la calidad de las producciones, el orden y el respeto entre dependientes y clientes.

Por su parte a los organismos competentes les corresponde adoptar las acciones pertinentes, que permitan poder comprar pan por el precio oficial a 3,50 el de corteza dura y a 3,00 el de la corteza suave.
 

Escribir un comentario