Fidel: siempre fenomenal
- Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Foto: Archivo
“Fidel es fenomenal” así corean varios asturianos en Oporto, en una fría madrugada de octubre cuando varios grupos europeos esperan al Comandante, en el polideportivo de la localidad de Matosinhos, durante la VIII cumbre Iberoamericana en 1998, en el acto de Confraternización con las organizaciones de Solidaridad con Cuba de la península de España y Portugal.
En esa fría madrugada llega el Comandante porque sabía que lo esperan amigos que vinieron a ratificar su apoyo. En un torrente de aplausos y gritos de ¡Viva Cuba! Hasta casi amanecer sin apoyo de ningún documento habla de todos y cada uno de los temas más complejos y graves de la situación política internacional y singulariza la de latinoamericana y en especial la de Cuba.
Y dijo: “tengan seguridad, amigos, que ¡Venceremos!”.
Es la única vez que en el extranjero participo en una actividad con Fidel, las demás, hasta superar las 20, son en Cuba.
La dirección de ¡ahora! me solicita unas líneas de mis experiencias en las coberturas noticiosas con el Jefe de la Revolución. Todas están publicadas en ¡ahora! Y en otros medios.
Ese enorme privilegio inicia el 27 de julio de 1977 con la inauguración de la fábrica de combinadas cañeras, hasta el 26 de Julio del 2006, la visita oficial número 46 a la provincia y, lamentablemente, su última comparecencia pública en la apertura del mayor grupo electrógeno, construido en el país y sincronizado al sistema electro energético nacional, ambas en la ciudad de Holguín.
Fidel siempre patentiza su confianza infinita en su pueblo, en ganar el futuro y desborda esa empatía conspirativa y mística muy pocas veces vistas en un estadista de este mundo.
Debemos aprender de su optimismo y de su fe infinita en la victoria, sin nunca aceptar la derrota, por eso cuando en la prisión de Boniato, por los acontecimientos del 26 de Julio en 1953, cuando los esbirros de la tiranía batistiana lo sacaron al patio para tratar de humillarlo al ver llegar a sus compañeros sobrevivientes en condiciones tétricas, como me comenta luego Raúl, refleja en el rostro su gallardía, como un pase de revista por los éxitos futuros.
Sigue dando lecciones imperecederas sobre: prestigio, honestidad, ejemplo personal y altruismo, pero su más abarcador legado es, sin dudas, lograr la Obra del Primero de Enero y garantizar su continuidad, que corresponde continuarla a los agradecidos de hoy y de siempre.
Nunca lidia con el desorden, ni la chapucería en cualquier acción, ni jamás renuncia a los principios. Proclama la equidad, optimismo y la resistencia como acciones irrenunciables para un revolucionario cubano en cualquier situación.
Da lecciones para la posteridad en cada diálogo, principalmente con pioneros y jóvenes, por eso hay que interiorizar su pensamiento para tener todo un diseño de desarrollo en cualquier disciplina o acciones de la Revolución y poder decir conscientemente “¡Yo soy Fidel!”.
Siempre. sin importar las circunstancias, ni la hora del día, ni la complejidad del asunto es audaz, inquisidor, ávido de conocimientos, antidogmático y con una increíble capacidad de previsión. “Fidel viaja al futuro, regresa y lo explica”, dice el expresidente argelino Abdelaziz Bouteflika.
A Fidel podemos ir permanentemente para encontrar respuestas para este mundo caótico y saber obrar con inteligencia en las complejas y difíciles tomas de decisiones, porque el talento no puede faltar en cualquier estrategia que signifique supervivencia, independientemente en tan complejas realidades para su Cuba de hoy, agredida con la mayor ferocidad, arropada con las peores falacias como nunca antes del imperio todopoderoso y avaro.
La mejor respuesta tiene que estar activamente en las calles cubanas: resistencia, inteligencia y valentía, para preservar el designio de construir el socialismo hoy, a cualquier precio y riegos.
Su vida completa, dedicada a la Patria, identifican su nombre con Cuba, la bandera, el escudo o el himno nacional y es que Fidel, en nuestra historia nacional, llena de hombres extraordinarios, ocupa un lugar central por sus aciertos en la conducción del gobierno revolucionario, en las narices del odio.
El cumplimiento de todo cuanto nos propongamos debe ser la primera premisa para salvaguardar tan alto honor. Hacer, convencer y enamorar todos los días al pueblo son obligaciones, para no caer ni en consigas ni en utopías inútiles, sino en acciones que patentice cada frase.
Nos enseña que la única arma para salir adelante depende de nosotros mismos, defiende con vehemencia eliminar el desorden y la chapucería en cualquier acción, sin admitir el fracaso ni la renuncia a los deberes. Protege la equidad, con el optimismo y la resistencia como principios irrenunciables.
A los periodistas nos dijo téngame como uno de ustedes y “Estoy soñando con unos periodistas con todos los recursos para hacer su trabajo, con unos periodistas óptimos. Es un sueño que podemos lograr”.
“Veo a la prensa jugando un papel importantísimo en la elevación de la moral y en la preservación de todos los valores sagrados de nuestro pueblo, en la denuncia con valor a lo mal hecho, en el combate, en la lucha contra todas las cosas mal hechas (…) Quién puede educar más que la prensa”.
“Ustedes tienen que seguir estudiando toda la vida. ¡Hoy no es posible parar de estudiar, hoy no es posible parar de perfeccionarse!”.
No pocas veces el eterno líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, dedica tanto tiempo para el trabajo de la prensa, las necesarias reflexiones, el mensaje directo y sincero desde el punto de vista crítico y autocrítico como siempre se expresa.
A la prensa cubana internet la llama y lo dice ya en 1999, como: “la artillería pesada de la Revolución cubana”.
“Los periodistas deben investigar, saber qué anda mal, qué hechos lesionan a la economía del país, qué corrompen a la gente y no sólo exponerlos, sino combatirlos a través de ese poderoso instrumento que son los medios de difusión masiva. Prefiero la equivocación ante la decisión de no hacer crítica,
“Cada periodista debe ser un gladiador contra las cosas que, a su juicio, marchan incorrectamente. Y es también un luchador por que las cosas marchen bien, un creador de la nueva sociedad”.
“La historia la deben conocer todos los profesionales, pero los periodistas un poco más. No se puede ser periodista sin saber Historia de Cuba y universal”.
“Hay que convertir al país en una gran escuela de superación en Periodismo. No hay que tener miedo de que haya un poquito más de periodistas”.
“Creo que convendría tener más capacidad en el idioma y en los estudios de computación…Y no descuidar el idioma español, todos necesitamos un poco más de gramática española”.
Su iluminada afirmación de que al presente “correspondía una tenaz batalla de ideas, en la cual inteligencia y cultura eran invaluables armas”, son principios irrenunciables para los periodistas cubanos de hoy, siempre a favor de su Revolución
Y reflexiona: Constituyen verdaderas lecciones de pedagogía, sabiduría y práctica para el ejercicio profesional, de quien, siempre, se auto titula miembro activo de nuestras filas.
Es el reto que tenemos los periodistas con Fidel hoy y siempre. Recuerdo: “Veo a la prensa jugando un papel importantísimo en la elevación de la moral y en la preservación de todos los valores sagrados de nuestro pueblo, en la denuncia, en el combate, en la lucha contra todas las cosas mal hechas (…) Quién puede educar más que la prensa”.
“Ustedes tienen que seguir estudiando toda la vida. ¡Hoy no es posible parar de estudiar, hoy no es posible parar de perfeccionarse!”. No pocas veces el eterno líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, dedica tanto tiempo para el trabajo con la prensa, las necesarias reflexiones, el mensaje directo y sincero desde el punto de vista crítico y autocrítico como siempre se expresa. La prensa cubana en internet la llama, ya en 1999, como: “la artillería pesada de la Revolución cubana”.
“Los periodistas deben investigar, saber qué anda mal, qué hechos lesionan a la economía del país, qué corrompe a la gente, y no solo exponer, sino combatirlos a través de ese poderoso instrumento que son los medios de difusión masiva. (…)”
“Cada periodista debe ser un gladiador contra las cosas que, a su juicio, marchan incorrectamente. Y es también un luchador por que las cosas marchen bien, un creador de la nueva sociedad”.
“La historia la deben conocer todos los profesionales, pero los periodistas un poco más. No se puede ser periodista sin saber Historia de Cuba y universal”.
“Hay que convertir al país en una gran escuela de superación en Periodismo. No hay que tener miedo de que haya un poquito más de periodistas”.
“Creo que convendría tener más capacidad en el idioma y en los estudios de computación…Y no descuidar el idioma español, todos necesitamos un poco más de gramática española”.
Su iluminada afirmación de que al presente “correspondía una tenaz batalla de ideas, en la cual inteligencia y cultura eran invaluables armas”, son principios irrenunciables para los periodistas cubanos, siempre a favor de su Revolución
Quiero significar que el 2 de junio de 2002, luego de la tribuna del día primero en la plaza de la Revolución Calixto Gracias, decide ir, al amanecer, al hotel cinco estrellas Río de Oro, del polo turístico holguinero, allí aprovecho y le digo “Comandante quiero decirle algo, me mira detenidamente – era el único periodista presente-, me responde adelante: Quiero agradecerle, en nombre de mis colegas, los obceques materiales recibidos…
“Hay un silencio, me pone la mano en el hombro y se me dice: Soy Yo el que estoy agradecido de ustedes”.
Prefiero terminar con su última visita a su provincia cuando los presentes corean cada vez más fuerte “Fidel te queremos” y con profundo amor responde: “Yo también los quiero mucho”.
Para mí también Fidel ¡es y será por siempre fenomenal! Con la seguridad que venceremos.
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