LXIV Serie Nacional de Béisbol: Mordidas alentadoras de Cachorros
- Por Calixto González Betancourt
- Hits: 113
Foto: ACN
El equipo de Holguín acaba de rendir, en la LXIV Serie Nacional de Béisbol, una de sus mejores campañas, no solo por el magnífico quinto lugar conquistado, sino, porque, también igualó su tercera mejor actuación histórica, y con ello avanzó en nueve peldaños de un año a otro. Debido, además, a la calidad en su juego y la estabilidad mostrada, que le permitió terminar en la tercera posición (46-29) en la etapa regular.
Ese resultado hizo posible que los Cachorros regresaran a los play offs, 16 años después, lo que significó ocupar un puesto en la llamada primera división del béisbol cubano y resultó determinante para que luego lograra el boleto a la Liga Élite.
El ritmo de su positivo desenvolvimiento, en esta temporada, solo lo supera el plantel Campeón de la XLI Serie (2002). Podemos considerar, que en la etapa clasificatoria, los holguineros tuvieron solo dos malos momentos, cuando perdieron 1-4 los compromisos versus Sancti Spíritus e Isla de la Juventud. En ambas oportunidades la plantilla estuvo disminuida, con ausencias significativas entre los mejores bateadores y en el cuerpo de picheo, por causa de enfermedades y lesiones.
Holguín perdió otras cuatro disputadas subseries (2-3). Barrió (5-0) a Guantánamo, Camagüey y Ciego de Ávila; doblegó 4-1 a Santiago de Cuba, Artemisa e Industriales, y 3-2 a Granma, Las Tunas y Cienfuegos. Como colofón, los peloteros holguineros recibieron ocho premios en el Todos Estrellas de la Serie, un suceso inédito para una provincia.
Esta vez el primer factor de victorias fue el bateo, con un average de 310, el tercero entre los16 equipos participantes y varios sobresalientes índices en este departamento: segundo en OPS (869), tercero en carreras anotadas (502), hits conectados (762), OBP (415), dobles (125), triples (13), jonrones (67) y carreras impulsadas (465). Cuarto en boletos recibidos (353). En diversas oportunidades la velocidad fue aprovechada en función de la ofensiva.
Ese buen bateo también se reflejó en varios récords ofensivos en el historial del equipo. Según el estadístico Emilio Hernández, los Cachorros impusieron nuevas cifras para 75 juegos en average (310), OBP (415), OPS (869), carreras impulsadas (465), DB (109) y BB (353).
El máximo protagonista de la toletería holguinera fue el MPV Yasiel González, jardinero derecho, en su campeonato consagratorio, líder del torneo en average, jonrones y OBP. Nunca antes los Cachorros habían tenido un trío tan productivo como en esta serie: Lázaro Cedeño, mejor designado de la justa (354 de average, 14 dobles, 15 jonrones y 73 carreras impulsadas, segundo en el torneo en ese último departamento), Yasiel (409-13-16-51) y Michael Gorgüet (350-8-11-49), mayormente, tercero, cuarto y quinto en el orden al bate, respectivamente. Provechosa la adquisición del granmense Lázaro Cedeño, mientras Gorgüet, en su regreso, evidenció lo que mucho puede aportar.
Significó un novedoso acontecimiento la irrupción del jovencito sagüero Jorlis Bravo, mejor novato del torno, con record en average ofensivo (386) para un debutante en series nacionales; conectó 12 dobles, tres triples y cuatro jonrones; impulsó 44 carreras, 480 de OBP, cinco bases robadas y no lo cogieron robando. Además, en la defensa, se desempeñó en varias posiciones del infield y los jardines.
Lo que hace algún tiempo esperábamos del combativo Ernesto Torre, mejor tercera base defensivo del certamen, se materializó, esta vez: bateo 305, 11 dobles, cinco triples y cuatro jonrones, 31 carreras impulsadas, robó 14 bases en 18 intentos y seguridad en la defensa. Similar consideración con el torpedero más integral de la justa, Luis Raúl Domínguez: 348 en bateo y 32 carreras impulsadas y excelente en la defensa,
Líneas especiales para el Capitán del equipo y primer receptor Nelson Batista (240, cinco dobles y dos jonrones, 28 impulsadas), a veces injustamente cuestionado, porque no siempre batea lo que él quisiera, pero esos críticos al parecer ignoran su gran aporte en la conducción de los lanzadores y su positiva influencia en el colectivo. Edward Magaña mantuvo su acostumbrado rendimiento en el jardín central y mejoró en el bateo (306, 13 dobles, dos triples y dos jonrones).
Igual contribuyeron al buen desempeño del elenco los jardineros Cristhian Onofre (264, cinco jonrones), mas no desarrolló sus posibilidades en la velocidad (tres bases robadas y tres veces cogido robando) y Luis Miguel Santiesteban (el mejor del seleccionado como bateador emergente, de 17-6), sin embargo, creo que estos dos jugadores tiene capacidades físicas para un mayor rendimiento ofensivo. Varios jóvenes de porvenir y otros, con menos juegos, por momentos mostraron aptitudes en el bateo y la defensa, las que deben cultivar, pues, posiblemente, tengan mayores responsabilidades en las lides por venir.
El pitcheo de los Cachorros se comportó como el sector con más lunares: 4.89 p/clp, décimo y whip de 1,63, noveno; le batearon para 301 (duodécimo) y le marcaron 337 carreras limpias (duodécimo), propinó 372 ponches (sexto-séptimo) y concedió 283 boletos, 35 intencionales (quinto) y le conectaron 54 jonrones (décimo).
Los que más contribuyeron, en el montículo, como abridores, fueron Carlos Alberto Santisteban, en su regreso (siete juegos ganados y tres perdidos, 3.24 p/clp y1.19 de whip) y Wilson Paredes (6-1, 3.18-1.18), quien comenzó muy bien la serie, pero sufrió un accidente de tránsito, que lo llevó al quirófano. Se incorporaron al equipo, avanzado ya el torneo, Frank Navarro (1-0, 1.88-108, tres salvados)) y Yusmel Velázquez (3-0, 1.80-1.65). No pudieron rendir lo esperado en el rol de iniciadores, Luis Santos Cáser (3-3, 8.71-2,08), Jesús Enrique Pérez (3-1, 5,22-1.76), Yurisleydis Estévez (3-3, 7.09-1.88) y José Antonio Sánchez ((2-3, 9.45-2.40), en las dos funciones y como relevista Ramiro Rodríguez (1-0, 4.12-1.27).
Michel Cabrera, relevista (21) y al final del calendario de abridor, fue el más ganador en este elenco (9-4 y ocho salvados), aunque varias veces bateado (4.94 p/clp y1.79 whip). Muy trabajador, de sustituto, Jesús Quintán (3-3, 4.64-1.71, 24 relevos). Empezó a mostrar su facultades Luis Miguel Rodríguez (6-2. 3.63 -1.24, 17 relevos, cuatro salvados).
A causa de las insuficiencias, fue en el pitcheo, donde más tuvo que maniobrar la dirección, aspecto algunas veces cuestionado, particularmente al dejar el pìtcher en el box más de lo aconsejable, como, por ejemplo, cuando Cabrera recibió mucho castigo en el último juego con Santiago de Cuba, después de tener amplia ventaja y se perdió, lo que se justificó por falta de disponibilidad de lanzadores.
La defensa, en general, resultó favorable: 973 de average (segundo-tercero), 73 errores (tercero), 94 doble play (tercero), sin ninguna posición crítica.
No pudo el equipo mantener el mismo ritmo en el play off frente a Sancti Spíritus (1-4), cuyo análisis ya hicimos en ediciones anteriores. Consideramos, aparte de lo dicho en un detalle del pitcheo, el trabajo de la dirección resultó exitoso, con una inteligente conducción del mentor Lugdis Pineda, en su segundo año de experiencia. Su labor, junto al cuerpo técnico y de mando, dieron como cosecha la disciplina, cohesión y combativa observada en el equipo y la disposición para desempeñarse lo mejor posible de los jugadores.
Se debe actuar estratégicamente para mantener al equipo en posiciones de privilegios en las próximas contiendas y tratar de ascender más; evitar el trauma “de un año después”, que ha afectado a equipos holguineros de béisbol y fútbol, es decir, a continuación de gran resultado, una pobre actuación en la serie siguiente.Para que el logro se haga sostenible en los próximos años se impone mejorar en su totalidad el béisbol holguinero.
