En un brazo lleva apretado el estuche del clarinete; en el otro, a su niño de 18 meses y, colgados en ambos hombros, varios bolsos donde comparten espacio la ropa, los alimentos y otros objetos necesarios en el apartamento del quinto piso de “la Nana”, quien cuidará al bebé de ocho de la mañana a cuatro o cinco de la tarde.