En momentos cuando la pandemia de la COVID-19 incide de manera definitoria en el mundo, creando una crisis sanitaria con afectaciones directas en las poblaciones más vulnerables, Cuba no ha abandonado ninguno de los programas de salud, como el de atención a personas con el VIH, por el contrario el país ha reforzado el trabajo intersectorial, multidisciplinario y comunitario para la prevención y asistencia a los pacientes con esta enfermedad.