Realiza Brigada Calixto García trabajo voluntario en Holguín

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El día que se constituyó oficialmente la Brigada de Solidaridad Calixto García, Ben Lefevre le dijo a sus compañeros que “iban a experimentar algo único, somethingdifferenta lo que habían vivido en cualquier país”. Lo dijo porque Cuba es única en muchos sentidos y lo dijo, por supuesto, en inglés.
 
Todos los integrantes de la Brigada son canadienses, perfectamente distinguibles de sus colegas cubanos, abanicándose el calor del Caribe que les enciende las mejillas y la puntita de la nariz. Muchos son bastante ancianos, de bastón y andar lento. Por eso no alcanzo a imaginar cuál será el resultado de esta actividad que aparece en el programa como “Trabajo voluntario en cooperativa de producción agropecuaria en municipio Calixto García”.
 
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Hay en el suelo del patio dos jardineras en forma de estrella; una réplica de la casita de Paula donde nació José Martí; el busto del Apóstol; una foto de Fidel, el escudo de la República de Cuba y una placa monumental que recuerda a los siete campesinos que fundaron, en 1979, la CPA Ruberlando Pérez.
 
De las 14 cooperativas de producción agropecuaria que existen en el municipio calixteño, la Ruberlando es la escogida para recibir a laBrigada y mostrarleel modo cubano de cultivar la tierra. Su presidente, Ramiro Silva, la económica, Felina Parra y otros compañeros terminan de preparar los últimos detalles, justo antes de que llegue el bus.
 
Los brigadistas bajan con el entusiasmo de siempre y traen, pegado al pecho, un papelito con sus nombres. Nombres como Paul, Diana, Mike, Brien, Linda, David, Saul, Ben… Dicen hi,hello,goodmorning…sí, buenos días,por aquí… Y Ramiro Silva les entregaun sombrero de yarey, para espantar el sol que ya quema desde hace un par de horas.
 
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Con ayuda de la joven traductora, Roxana Hechavarría, presidenta del comité de solidaridad del municipio, se encarga de darles la bienvenida en nombre de todos los cooperativistas y funcionarios.
 
“A Calixto García lo llamaban el león holguinero. Era reconocido por su intransigencia, su patriotismo, su valentía, su disciplina y su sólida formación militar, adquirida de forma autodidacta. Por el amplio dominio de la balística de la época, se convirtió en el primer jefe mambí en utilizar la artillería”, dice.
 
Aunque Calixto, como bien dijera Martí, “no necesita encomio: lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar la vida, sabrá siempre honrarla”.
 
Roxana continúa explicando con orgullo que su municipio es eminentemente agrícola y ganadero, que la cultura local está muy ligada a la vida campesina, a la décima y a la música de órgano, como el Órgano Oriental Hermanos Ajo, que son amantes del béisbol y del rodeo y que, en fin, es un pueblo de gente laboriosa y humilde, dispuesta a avanzar con esfuerzo.
 
Todo listo ya para el esperado trabajo voluntario.
 
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Esta zona se llama Irene, dice el chofer del tractor ruso que desde hace poco más de un año ayuda a labrar las tierras de la cooperativa. Un chofer joven, que trabaja de 6 de la mañana a 6 de la tarde y conduce despacio el tractor, porque hay que cuidarlo.
 
En esos campos de Irene que uno no se cansa de admirar, hay 2 hectáreas que constituyen el huerto intensivo de la CPA. Ya está gozado el quimbombó, la cebolla, la guayaba… La Brigada sembrará tomates.
 
“Aquí vamos a sembrar en el centro, en el fondo del surco”, explica uno de los cooperativistas, mientras otro va depositando las posturas cada 30 o 40 centímetros. “Cogemos la matica, cogemos un poquito de tierra y le cubrimos la raíz”.
 
Cuando todavía sus compañeros están decidiéndose a entrar en el surco, Ben Lefevre ya ha colocado largas hileras de posturas, listas para ser sembradas. I haveneverplantedtomatoes in december, dice y continúa colocando posturas.
 
Poco a poco, todos los brigadistas se despliegan sobre los largos surcos. La tierra está mojada y engulle los zapatos de tal manera que avanzan a duras penas. Se agachan, se curvan, se acomodan el sombrero de yarey sobre los rostros, rojos como los tomates que brotarán en dos o tres meses. Cogen la matica, el poquito de tierra y le cubren la raíz…
 
Entonces, y solo entonces, alcanzo a comprender cuál es el resultado de esta actividad que aparece en el programa como “Trabajo voluntario”… y que no importa la edad avanzada cuando se tiene buena voluntad y ganas de hacer.
 
Juan Carlos, Abel y Gilberto, campesinos de la cooperativa, escuchan a los brigadistas reír allá a lo lejos, y los miran como suelen mirar los adultos a los niños que juegan con el barro. No creen que estos canadienses sean muy duchos en cuestiones de la tierra, pero igual se alegran de tenerlos aquí, así que Juan Carlos espabila a los bueyes, ¡Caoba! ¡Bordado! y comienza a labrar más surcos para sembrar tomate.
 
 
La última sorpresa de la jornada la tiene preparada la gente de Mir, quienes además de abrirles las puertas del Museo Central IV Frente Simón Bolívar, mostraron lo mejor del talento aficionado local en su Casa de la Cultura.
 
Han desfilado frente a los brigadistas una auténtica bailarina española, un trío de guitarras, un coro de niñas que han interpretado de corazón la Guadalajara, Guadalajara… Un charrito cantándole a la de la mochila azul y un joven (el más esperado por la gente de Mir, en especial las mujeres) que en sus tiempos libres se dedica a cantar con esa voz sorprendente y en horario laboral, es el lechero del pueblo…

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