Experiencia que enseña y deja huella

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juana1Fotos: Ariel M. Nico

Con 28 años de experiencia en el trabajo tabacalero, Juana Suárez Chorén está al frente de la brigada número uno, de las tres que funcionan en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Procesamiento, Clasificación y Distribución de Capas de Tabaco perteneciente a la Empresa de Acopio, Beneficio y Torcido de Tabaco Holguín. Desde su puesto, vela por la disciplina, calidad y productividad, además acompaña a los trabajadores en una labor que conoce desde sus distintas etapas.

La llegada al sector no fue resultado de un plan previo, cuando necesitó empleo, acudió al órgano de trabajo y desde allí la enviaron a la fábrica para realizar el curso, al conocer la labor, decidió quedarse.

"Ni siquiera sabía dónde quedaba la fábrica, vine, miré el trabajo y me gustó, muchos llegan, lo ven y se van, porque es una labor sacrificada. Los obreros tenemos el tiempo cronometrado: si perdemos media o una hora, se refleja en el rendimiento", detalla Suárez Chorén.

La jornada, explica, exige organización y atención constante. En ocho horas debe cumplir con la producción y dejar preparado el material para el día siguiente, que el colectivo acondiciona para que repose antes de comenzar la labor.

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Sobre sus responsabilidades actuales, Juan Suárez explicó: "Me desempeño como jefa de brigada, llevo tantos años aquí que conozco el trabajo y puedo revisar los puestos, explicando a las compañeras qué hoja puede servir para cada grupo".

El recorrido comenzó con la formación como tabaquera, primero aprendió las labores de rama y picadura, luego solicitó el curso de despalillo. "Entré hace 28 años cuando estábamos en otra UEB, puedo decir que soy fundadora del centro de capas, creado hace una década", recordó Juana.

La clasificación, detalló, comienza por observar el tamaño de la hoja, después se revisan aspectos como las manchas, las roturas y el estado de las puntas, pues esas características determinan el grupo al que puede destinarse, Suárez Chorén dijo: "El Coiba es la mejor capa, se obtiene de diferentes grupos, además lo clasificamos en Coiba claro y oscuro, para el oscuro buscamos que la hoja sea pareja, bonita; para el claro tiene que ser una capa con color adecuado, sin manchas ni roturas", añadió.

Fuera del trabajo, Juana Suárez encuentra en su familia un espacio de unión y respeto. Vive con su esposo, dos hijos y cuatro nietos, también está presente su madre.

"Somos una familia muy unida, nos ayudamos mutuamente y respetamos, lo principal es no invadir la intimidad del otro. Mis hijos son lo máximo; respeto sus valores y decisiones, que yo sea su mamá no significa que tenga derecho a decidir por ellos", detalla la especialista.

En la fábrica, una de las experiencias que más valora es la preparación de quienes comienzan. "Lo mejor que tenemos es la formación de las nuevas generaciones con los cursos que ofrecemos, permitiendo que quienes vienen detrás, aprendan. Fui profesora de algunos y maestra de calidad; aquí tenemos varios trabajadores con experiencia que ayudan a formar a las nuevas generaciones".

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Varios reconocimientos marcan la trayectoria de la jefa de brigada, por su desempeño y los años de servicio. Entre ellos mencionó las medallas correspondientes a sus veinte y veinticinco años de labor, además de distinciones como mejor trabajadora en varios períodos.

"En la empresa reconocen el desempeño de las brigadas y obreros en las competencias que hemos realizado, son estímulos que valoran el esfuerzo de todos", añade Juana Suárez.

Los días transcurren entre consultas y decisiones sobre la producción. "Llego en la mañana y enseguida me llaman mis compañeras, una porque tiene dudas en la capa u otra para pedirme opinión", expresa la jefa de brigada.

La evaluación mensual, agrega, toma en cuenta la disciplina, la productividad y la calidad. Esos resultados inciden en los puntos que reciben los trabajadores y en el pago por sobrecumplimiento. La calidad de la materia prima es otro factor que influye en el resultado.

"Entran diferentes tipos de material, los técnicos van hasta donde está depositado, hacen inspecciones y toman muestras, a veces tiene buena calidad, pero otras viene con problemas. Cuando eso ocurre, lo rechazan para que los obreros puedan hacer su labor de la mejor manera", dice Juana.

Al hablar de sus compañeros, vuelve a destacar el sentido de unidad que, asegura, sostiene al colectivo en momentos difíciles: "A todos les deseo que sigan como están, porque son muy buenos. Estamos viviendo momentos difíciles, ellos me dan calidad y productividad, yo, todo el apoyo que sea necesario".

De los recuerdos que conserva, menciona a personas con quienes compartió en la fábrica: "Hay muchas trabajadoras que son o fueron compañeras mías, aunque algunas ya no están aquí, seguimos comunicándonos por WhatsApp, nos felicitamos por los cumpleaños y escribimos para saber unas de otras".

En sus primeros pasos en el oficio, encontró en Margarita Nápoles una guía decisiva. Ya jubilada, la antigua trabajadora le transmitió los conocimientos que había acumulado durante años: "Margarita fue mi profesora, me mostró el camino y enseñó todo lo que sabía. También recuerdo a Rubiseida Batista, amiga con quien compartí el trabajo".

Al final de la jornada, cuando cada hoja encuentra su lugar y el material queda listo para reposar hasta el día siguiente, también permanece algo de Juana Suárez Chorén en la fábrica: el conocimiento compartido, la paciencia de enseñar y el cuidado puesto en cada tarea. Después de 28 años entre capas de tabaco, su legado no se mide solo en reconocimientos ni en la calidad de una clasificación, sino en las manos jóvenes que aprenden a mirar la hoja como ella: con oficio, dedicación y respeto.

John Alex Fernández Leyva
Author: John Alex Fernández Leyva
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Me encanta el periodismo, el poder de las palabras y la magia de contar historias. En el periódico ¡ahora! aprendí a construir sueños y conectar con el mundo.

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