Especial por partida doble

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especial 1Foto: Radio Banes
 
Cuando de favorecer, salvaguardar derechos y dar amor a los niños se habla en Cuba, un sitio privilegiado tienen las escuelas de la Educación Especial, donde estudian menores con alguna discapacidad intelectual, que gracias a la obra de la Revolución les permite encaminar su vida para convertirse en personas útiles a la sociedad y para sí mismos.

Un ejemplo de ello está en la escuela Héctor Güidis Norat, del nororiental municipio de Banes, en la provincia de Holguín, Vanguardia Nacional del Sector de la Educación, con resultados relevantes en todos los aspectos de la formación escolar, hecho del que se siente orgulloso y comprometido este colectivo.

En diálogo con su actual directora, Yulién García (a la derecha en la foto), explicó cómo en ese centro se cumple estrictamente todo lo normado para la educación especial y cuántas oportunidades tienen los niños y niñas para desarrollarse en un ambiente de mucho interés, un colectivo unido y muy consagrado.

“Hoy podemos exhibir reconocimientos de varias organizaciones políticas y de masas, del Ministerio de la Educación”, señala Yulién. “Recientemente varios de nuestros estudiantes participaron en las Olimpiadas Municipales y Provinciales y una de ella alcanzó medalla a nivel nacional.

“También tenemos buenos resultados en la participación en festivales de la cultura y desarrollamos aquí mismo las capacidades artísticas con la instructora que nos atiende”.

¿Y en la continuidad de estudios?

“Tenemos una matrícula de 200 alumnos, categorizados según su discapacidad intelectual en leve, moderada y agravante, hecho que nos permite dirigir el trabajo en la preparación de los alumnos para la vida. Algunos no van a la vida laboral pero sí se preparan desde aquí para que puedan ser más independiente y útiles en casa y en la propia sociedad. Nosotros contamos con varios círculos de interés que mucho ayudan a ese propósito, entre ellos los de educación doméstica, peluquería, belleza, confecciones textiles y otras manualidades.

“También llevamos adelante un proceso muy importante que es la enseñanza de hábitos en la mesa, cómo comportarse, tomar la cuchara, el cubierto, utilizar la servilleta, sentarse, levantarse y otros buenos modales que hoy se van perdiendo, pero que creemos que son imprescindibles retomar y afianzar en nuestra sociedad.

“A los menos graves en su discapacidad los preparamos para continuar los estudios en un oficio en otros niveles. Eso va muy bien y nos sentimos orgullosos de cómo alumnos nuestros ya son panaderos, albañiles, dulceros, peluqueras y otros oficios útiles para la sociedad pero también para ellos.

Dijo nuestro Héroe Nacional, José Martí, que una escuela es una fragua de espíritus, y en ese crisol cuyo horno moldea las grandes virtudes de los hombres y mujeres del presente y el futuro de nuestro país, la escuela de la enseñanza especial Héctor Güidis Norat tiene un sitial muy alto, porque allí desde la auxiliar de limpieza Dulce Feria, quien hace relucir el piso, hasta la instructora de arte Claribel Magans, la cual hace reír y bailar a los niños, tienen un sentido de pertenencia y respeto por esa institución por su valor y prestancia.

“Yo estoy enormemente orgullosa de trabajar aquí, donde llevo más de 20 años”, subrayó la profesora Oralis Desdín Gras, quien precisa que “esto es parte importante de mi vida, aquí he crecido como educadora, creo que en algo he servido ayudando a que estos niños puedan ser útiles y llevar adelante una vida más plena”.

Semejante criterio expresa Carmen Escalona, una docente de más de 40 años en las aulas, quien ha dedicado alrededor de 30 a esta enseñanza, la cual para ella es una de las obras más nobles y dignas de la Revolución cubana.

En cada aula una maestra y en cada sitio la alegría que emana de un ambiente hermoso, donde se forja el porvenir con las manos y las almas buenas, que dan calor y entregan esa pasión, que arropa a quienes por alguna razón de la vida no tienen todas las capacidades intelectuales, pero que con asistencias tan divinas y voluntariosas como la de las que encuentran en la escuela Héctor Güidis, logran escalar peldaños inusitados.
 
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