Seguiremos luchando para defender esta Revolución

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revolución playa girón combatientes 01Orelio Peña Rodríguez. Fotos de la autora y archivo


La historia reconoce a dos grandes protagonistas en el triunfo de Playa Girón. Uno de ellos fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, por la dirección exitosa de la batalla, avizorar con mucho tiempo de antelación la invasión y haber organizado y armado al pueblo, convirtiéndolo militar e ideológicamente en una fuerza decisiva de combate, junto al Ejército Rebelde.

El otro héroe principal fue precisamente el pueblo, que desde el primer llamado se organizó en las Milicias Nacionales Revolucionarias y se preparó en el manejo de las armas, dispuesto a defender la obra aún en ciernes.

Las memorias escritas sobre la Primera Gran Derrota del Imperialismo en América Latina plasman que, al momento de la agresión, el pueblo, representado en las milicias obreras, campesinas y estudiantiles, corrió a su puesto de combate. Artilleros, policías, soldados rebeldes, pilotos, tanquistas, médicos, todos contribuyeron al triunfo.

Pero hubo también una retaguardia heroica. El periódico Surco, antecesor de este semanario, con circulación en la región oriental, el 18 de abril de 1961 refleja: “Nuestros hombres están en las trincheras… pero la Campaña de Alfabetización sigue su curso, la producción no se detiene, la vigilancia revolucionaria funciona. Las mujeres se preparan para sustituir a sus esposos, en las cooperativas y granjas las metas de producción continúan en marcha”.

El rotativo resalta cómo esposas y otras familiares de los trabajadores del central Urbano Noris, organizadas por la Federación de Mujeres Cubanas, asumieron el manejo de las maquinarias en los talleres de fundición y otros; al llamado del Banco de Sangre del Hospital General de Holguín, cerca de 500 reclusos de la cárcel de la ciudad donaron voluntariamente su sangre, para la elaboración del plasma previsto para socorrer a los posibles heridos.

El mismo Surco reflejó las manifestaciones masivas que por aquellos días colmaron el parque Calixto García y calles de la ciudad; también los grandes actos en Gibara.

La hazaña de Girón contó con la presencia de 98 holguineros, procedentes de 11 municipios; seis cayeron en el combate. Dos de esos valerosos jóvenes, que ya hoy peinan canas, Abel Ramón Diéguez Peña y Orelio Peña Rodríguez, rememoraron su participación en uno de los combates más complejos librados en la historia de la Revolución cubana.

Abel Ramón Diéguez Peña tenía 19 años cuando atacaron Playa Girón. Procedente del barrio de Minas de Melones, en el municipio de Rafael Freyre, tenía ya una trayectoria en la lucha revolucionaria. Cuando ocurrió el ataque, ejercía en la policía, en La Habana.

“Sabíamos que el enemigo no se quedaría de brazos cruzados ante todo lo que estaba ocurriendo en Cuba después del 1ro de enero de 1959”, cuenta.

“El día 15, los aviones mercenarios invaden y tratan de destruirnos. En el entierro de los caídos en ese primer enfrentamiento, Fidel proclama el carácter socialista de la Revolución.

“Ya el 17 de abril, nosotros estábamos bien preparados. El 18, aparece el Comandante Efigenio Ameijeiras, que era el jefe del batallón. Nos reúne y dice que Fidel había dado la orden de partir de inmediato hacia Playa Girón. Nos entregaron las armas y más municiones y por la mañana salimos. Ya al mediodía, estábamos en el puesto de mando, donde el Gallego Fernández estaba con su tropa.

“Esa noche, nos mandaron a avanzar y acercarnos lo más posible a Playa Girón. Ya se había liberado Playa Larga y concentrado a los mercenarios en Playa Girón.

revolución playa girón combatientes 02Abel Ramón Diéguez Peña

“Pensaron que esto era un paseo y por supuesto, no fue así. Nos costó bastante, pero logramos la victoria.

“Al amanecer del 19 de abril, un avión pilotado por un norteamericano dispara; acto seguido, es derribado por la artillería cubana”, explica Diéguez, quien a sus 82 años recuerda con claridad cada detalle.

Desde temprano, empezaron a recibir metrallas. Ellos, prácticamente sin disparar. Su compañía, dirigida por el capitán Sotomayor, iba por la parte de la ciénaga, una carretera nueva que se había construido; otra compañía iba por la parte derecha, la del mar.

“Nos decían que había cocodrilos, por lo que había que estar alerta. Tuvimos un fuego completo. Yo estaba debajo de unos troncos, cerca de unas casitas abandonadas. Tenía la boca agrietada por la pólvora; había un tanque de agua lleno de cangrejos, los apartamos y ahí mismo nos pegamos a beber.

“Estuvimos un rato tranquilos y de momento, volvió el combate. Nos mandaron a avanzar detrás de los tres tanques Sherman que llegaron. El primero lo fulminaron. La orden de Fidel era atacar por sorpresa. Un momento muy difícil fue cuando nos quemaron los tanques y uno de los jefes cae abatido, como a treinta metros de mí. Cerca de las tres de la tarde, nos mandan a pasar.

“Había que cruzar la carretera y caímos al agua. Ahí nos tiraron un morterazo. La gorra del que estaba al lado quedó en una mata de uva caleta, la sangre me salpicó, fue terrible. Perdí la audición. Estuvimos ahí como una hora.

“La aviación nuestra también jugó un papel importante, era escasa, pero había estado combatiendo desde el mismo momento en que los invasores atacaron.

Pasadas las cuatro de la tarde, nos dicen que se habían rendido los mercenarios. Esa noche nos quedamos en el pueblecito. Teníamos mucho agotamiento, dos días sin dormir. Lo primero que hice en la madrugada fue ir a la playa y lavarme la cara y los pies inflamados.

“En el último parte se informó que la invasión preparada por el imperialismo norteamericano y apoyada por gobiernos títeres había sido aniquilada en menos de 72 horas.

“Lo más triste fue ver a los familiares de los caídos en la Comandancia de la policía de Cuba y Chacón, en La Habana.

Hasta allá fue mi madre; por suerte, yo pude contar la historia.

Para quien ha estado en los diferentes frentes de lucha por la Patria, su mayor recompensa está en que los jóvenes sigan defendiendo las causas justas.
Productor de Telecristal por 25 años, Abel Diéguez nunca se desligó de las misiones en favor de la Revolución. Hoy, es uno de los miembros de la Asociación de Combatientes más activos en el trabajo patriótico militar.

No muy diferente es la historia de Orelio Peña Rodríguez, a quienes quizá muchos no reconozcan por su nombre, mas, si se habla de la ponchera de Peña, en el reparto Libertad, cerca de La Gravilla, muchos sabrán de quién hablamos.

También estuvo en Girón, a los 18 años. Recuerda que estaba en la escuela de Managua cuando les comunicaron que se prepararan para salir. Cogieron su armamento y subieron a una guagua. Era mediodía del 18 de abril. En el trayecto, les dicen para dónde iban. Él tenía alguna experiencia, pues se había vinculado al Movimiento 26 de Julio.

“Llegamos a Playa Girón como a las ocho de la noche. Nos acomodamos en un monte, escabroso, muy difícil el terreno por los dientes de perro.

“Llegó la orden de avanzar, buscando la zona de Playa Larga, que estaba vacía. El enemigo había cogido por el lado izquierdo. Nos tendimos y dieron la orden de empezar a tirar. A las tres de la mañana paramos en una cueva. Estuvimos esperando hasta por la mañana del día 19, que nos mandaron a seguir por la orilla, con mucho cuidado, hasta que cogimos la punta que daba a Playa Larga.

“Ahí, un combate nos causó bajas, pero como a las once empezaron a entregarse y nosotros a cogerlos y amarrarlos con los cordones de los zapatos.

“Luego, nos tocó recoger armas, porque ellos botaron las suyas, mientras daban la señal de rendición con los brazos levantados, pedían auxilio y que no los mataran. Pero nosotros no cometimos esas atrocidades.

“La victoria la tuvimos también por la certera conducción del Comandante en Jefe; con su ejemplo y liderazgo nadie quedaba rezagado, costara lo que costara”, aseveró Peña.

De Girón, no solo tiene el recuerdo de la intrépida juventud; su cuerpo, una mano y una pierna llevan la marca del feroz combate, para que, como dijo Peña, esta generación gozara de privilegios que nosotros de niños no tuvimos.

“Luché para defender esta Revolución y seguiremos luchando”, afirma el octogenario Peña, quien dedicó gran parte de sus años de trabajo a las labores del Cuerpo de Bomberos.

Yanela Ruiz González
Author: Yanela Ruiz González
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Lic. en Estudios Socioculturales, periodista de la Casa editora ¡Ahora! Especializada en temas de Educación y Educación Superior Fan de las redes sociales

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