“Girón” en la Memoria de Orlando Lechuga

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giron banesFoto: Radio Banes
 
Orlando Lechuga Zaldívar es de esos hombres que no se dejan abatir por las enfermedades. Aún cuando conoce su delicado estado de salud, de hablar fluido y con sentimientos patrióticos bien arraigados y una memoria envidiable, recuerda emocionado pasajes del ataque a Playa Girón por bandas mercenarias, preparadas y financiadas por el gobierno de Estados Unidos, con el propósito de derrocar a la joven Revolución Cubana.

“Yo conversé con muchos mercenarios”, dice Lechuga, y muestras fotos de ese momento, divulgado en la prensa cubana. “Conversé con el único negro que vi dentro de los mercenarios prisioneros. Ellos nos decían a nosotros que éramos niños y cómo los habíamos combatido. Ellos no querían admitir que fuimos a combatir con la convicción del carácter socialista de la Revolución.”

“Yo le preguntaba a él qué venía a hacer aquí. Por cierto, este mercenario tenía la misión de suministrar en una lancha rápida armas, municiones y comida del barco madre para las tropas. Todo el tiempo gritaba y lloraba que no lo matáramos, porque ellos creían que nosotros éramos asesinos. Decía que tenía familia en Miami, mujer e hijos. ¿Y los que ustedes mataron, no tenían familia, no tenían hijos aquí?, le repliqué.

“También conversé con otro mercenario, un campesino que vivió en el Escambray y me dijo: yo vine porque a mí me quitaron unas cuantas caballerías de café. Otros reconocían nuestro valor.”

“En la invasión vino un cura, nosotros nos reíamos en medio de las tensiones con este cura gallego, que decía que venía a bendecir a las tropas, que esa era la misión que le habían dado. Entonces Carlos Rafael Rodríguez le dijo: yo nunca he visto un cura que haya venido bendecir a las tropas con una pistola. Todo el mundo le decía eso, que cómo un cura iba a venir con una pistola en la cintura a bendecir a mercenarios asesinos”.

Con la insatisfacción de no haberlo dicho todo, por cuestión de tiempo, Orlando Lechuga Zaldívar, combatientes de Playa Girón, un hombre honesto, sin arrogancia ni pretensiones de llamar la atención de su participación en la decisiva batalla del pueblo cubano contra el imperialismo y sus lacayos, se conforma de ser un cubano más que tuvo la oportunidad de servir a la Patria, para verla hoy más libre y digna que nunca y de haber estado cerca del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

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