Motivos para ser feliz
- Por Melissa Juana Quesada García / Estudiante de periodismo
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Los rayos del sol pasaban a través de mi ventana, el aroma del café recién hecho por mi abuela y el placer de tener ante mis ojos un nuevo despertar eran la señal perfecta para decidir que ese día sería asombroso, y así cada mañana, siempre buscando en lo sencillo la magia de la felicidad.
De eso se trata el camino de encontrar razones que te motiven a sonreír, y día a día construir la placidez. La Asamblea General de las Naciones Unidas decretó en la resolución 66-281 de 2012 que el 20 de marzo se celebrase, el Día Internacional de la Felicidad, no porque sea ese el único momento que amerite una sonrisa, sino para recordarle al mundo la necesidad de ese sentimiento, la importancia de luchar por conseguirlo, la urgencia de valorar las cosas pequeñas y dejar de perseguir amargados grandes logros en los que depositamos todo nuestro bienestar. La resolución reconoce la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el bienestar de los pueblos.
Sin embargo, la felicidad hoy está seriamente amenazada, el camino hacia la misma requiere de valores fundamentales como la amabilidad y la compasión, especialmente en tiempos de crisis como la pandemia del coronavirus, la crisis económica mundial y los conflictos bélicos que nos amenazan.
El corazón aún lo tenemos arrugados de ver partir de nuestro lado a familiares y amigos sin tiempo a despedirnos, nuestra mente aún no entiende cómo un virus invisible a los ojos pudo cambiar nuestra vida, alejar nuestras manos, cubrir nuestras bocas y llenar de miedos nuestro cuerpo. Aún sufrimos contagios, pérdidas y restricciones, tenemos problemas, pero la razón para ser feliz no deja de estar presente, no deja de motivarnos y regalarnos esperanza.
La solidaridad de los hombres, la entrega de los médicos, la genialidad de los científicos y la fuerza del ser humano siguen siendo los motivos a los que acudir para dibujar sonrisas y borrar lágrimas. La felicidad es una condición que asumimos y debemos defender, encontrarla en nuestro corazón es la garantía de su fortaleza, que las raíces sean en lo propio y en la convicción de que está en nuestras manos la seguridad de ser felices todos los días.
Los activistas de la felicidad dedican sus esfuerzos a lograr un mundo de sonrisas amplias, luchar por los derechos humanos de aquellos más desfavorecidos, crear conciencia en las personas y en los dirigentes la urgencia de fomentar ese sentimiento. Cada día ofrecen motivación a través de las plataformas digitales, llegan a las comunidades desatendidas, crean planes a seguir, brindan ayuda psicológica, defienden en la ONU el valor de una humanidad con bienestar, protestan por los países olvidados, por los niños sin amparo y de forma anónima recorren el mundo sembrando la alegría de vivir.
Los tiempos cambian, la tecnología avanza, las aspiraciones son diferentes, pero ser felices debe convertirse en una constante. Los jóvenes en su andar muchas veces dejan abandonada la felicidad, pero la verdadera, la sólida, la que viene de uno mismo y nadie puede robar. La cambian por falsas sonrisas que adornan con maquillajes, por fotos en redes sociales que fingen la realidad, la pierden con facilidad, por no cumplir un capricho, porque se muevan sus planes o por cualquier banalidad.
Son ese eslabón más débil en el que se concentran los esfuerzos de activistas y por el que debemos aunar esfuerzos y proyectar acciones que recuerden el valor de los buenos momentos. Disfrutar una buena compañía, regalarnos una ducha caliente, escuchar tu canción favorita, admirar la inmensidad del cielo, soñar cada noche y ver la luz cada mañana son los pequeños detalles que pasan desapercibidos en una sociedad que anda deprisa, que se viste de gris y calcula más que lo que siente.
El día de la felicidad nos debe recordar la lucha interna por sonreír, la lucha por los desfavorecidos, por los niños que no duermen bajo un techo y nadie les lee un libro, la lucha contra gobiernos dictadores ladrones de bienestar, la lucha eterna contra ti mismo que te robas con pequeñeces la oportunidad de ser feliz.
Este 20 de marzo buscaremos todos, el momento de regalarnos placidez, buscaremos la oportunidad de hacer reír a los demás, de empezar nuestra lucha contra la tristeza y la amargura porque el mundo nos necesita, la humanidad requiere de más bondad, menos egoísmo, más rostros que brillen, menos miradas opacas, más fuerza, menos desgano, más unidad, solidaridad y menos guerras y conflictos. ¡Sé feliz, está en tus manos! La razón es simple, estás vivo y eso es un regalo. Unidos por las sonrisas que faltan por enamorarnos.
