De la vida solo espero la felicidad

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Víctor Alfredo Cruz Fernández es un joven feliz. Holguinero de nacimiento, estudió actuación en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y recién traspuso las puertas del Instituto Superior de Arte. Con solo veinte años, ha trabajado en el teatro y la televisión, con directores consagrados y actores de prestigio.
 
Dos notables audiovisuales lo han puesto en la palestra: el teleplay Pasos firmes, donde interpreta a un joven discapacitado, y la serie Lucha contra bandidos, donde caracteriza al Maestro. El joven “soltero y enamorado” que aprecia la sinceridad como máxima virtud, define el suyo como un caso de vocación evidente:
 
“Desde pequeño tuve los deseos de convertirme en actor, pero no tenía la menor idea de que se estudiaba, ni que existían en Cuba escuelas de este tipo. Llegué a la escuela de arte por casualidad, pues me presenté a un casting para una película, según yo, y terminé aprobando las pruebas de captación para estudiar actuación”.
 
Se inició en el escenario con el grupo de ballet español Otibero dance y más tarde con una compañía circense, donde tenía un dúo acrobático, gracias al entrenamiento adquirido con la gimnasia artística que practicó en la infancia. Actualmente, integra la nómina del Teatro El Público.
 
“Teatro El Público es esa casa donde naciste y de la cual te sientes parte, a la que puedes ir y venir cuando lo desees; aunque no permanezcas en ella, sabes que puedes regresar y serás bienvenido, como los padres reciben a sus hijos”.
 
“Pertenecer a Teatro El Público es de suma importancia, aquí me siento en paz, puedo crear en paz, rodeado de personas que amo, bajo cuyos sabios consejos crezco como artista y como persona, que es más importante”.
 
Haber actuado junto a destacados actores cubanos, como los holguineros Osvaldo Doimeadiós y Fernando Echevarría, merece su agradecido elogio:
 
“Son actores icónicos, con carreras indiscutiblemente sólidas. Yo soy un minúsculo detalle dentro del lienzo que ellos dibujan. Fue una obligación el estudio y la preparación para enfrentarlos en el mejor sentido, y eso lo agradezco infinitamente. Parte de mis aciertos les pertenece”.
 
Ha encarnado a un rey de las hadas, a un maestro soldado, a un discapacitado, a un joven aquejado por cierta fascinación equina e incluso a una chica que quiere ser modelo. Sin embargo, su disparidad no le sorprende:
 
“Que hayan sido dispares me hace feliz. Es difícil desdoblarse con naturalidad; si esto ha sido posible, es gracias al estudio incansable y la dirección que he tenido y a los actores con quienes he compartido set o escenario. Nadie actúa solo, es un diálogo constante que solo se logra si todos sabemos lo que buscamos y somos generosos con el otro.
 
Ganador del Premio de actuación Adolfo Llauradó, de la Uneac, y nominado al Premio Caricato, de la AHS, define estos logros como “un impulso a seguir haciendo, a seguir esforzándose, a seguir creando. Este es mi caso, los premios son un plus en mi carrera, me demuestran que el camino que llevo es el correcto”.

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Sobre su formación actoral, reconoce que “la ENA fue mi cuna en esta carrera, donde di mis primeros pasos o aprendí a gatear. Fue la base para hoy poder seguir explorando y creciendo en lo que me gusta. Gracias a todos los maestros que nos instruyeron y a Corina Mestre, que sin ella nada fuera posible. Me tomo el atrevimiento de decir esto en nombre de todos los egresados”.
 
Actualmente, se encuentra en proceso de prefilmación de un cuento basado en el homónimo “Los Asesinos”, de Ernest Hemingway, bajo la dirección de Yeandro Tamayo, y en preparación de otros proyectos tanto en televisión, teatro o cine, que prefiere no anunciar aún.
 
Entre los roles asumidos, señala como especial el de Alan Strang, de la obra teatral Equus, de Peter Shaffer: “Fue un personaje que me exigió tanto estudio y disciplina como constancia. Me llevó a límites que desconocía, es un rol que agradezco y desearía volver a interpretar”.
 
Reconoce como referentes a varios actores por los cuales se guía a la hora de interpretar, pero “si hablamos de algún maestro, no dudaría en mencionar a Fernando Echevarría, mi maestro y padre en lo personal. Él ha sabido guiarme y llevarme por el camino menos incierto, me ha brindado su amistad y confianza; es el Padre, como le digo, mi mayor inspiración”.
 
Para el joven actor, “el director es la pieza fundamental de cada obra. Poco hace un actor si no es bien guiado por un director que sepa qué quiere y qué busca con su obra. Los directores merecen ser reconocidos tanto por sus logros como el de sus actores, sin ellos todo sería un desastre”.
 
Sobre su método de interpretación, revela que prefiere “primero, construir los personajes a partir de mi entendimiento y percepción y luego, por supuesto, dejarme guiar cómo arcilla moldeable en manos de los directores, siempre llevando un diálogo e intercambiando ideas”.
 
No duda cuando declara su holguineridad:
 
“Ser de Holguín me enorgullece. Me encanta decir que soy holguinero cuando me preguntan. Casi todos nos reconocen como personas inteligentes, de carácter, sociables, de buen gusto, fuertes de vocación, y eso se disfruta, es maravilloso. Holguín es el lugar de donde me nutrí y formé como persona, donde aprendí valores cuya posesión me regocija. Al público holguinero le transmito mi agradecimiento.Cada logro mío es de ellos. Dondequiera que esté, nuestra tierra estará brillando”.
 
Víctor Cruz se define como una persona paciente, que sabe esperar, y aunque reconoce el futuro como incierto para predicciones, tiene una certeza:
 
-Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que me moriré actuando. De la vida espero la felicidad, no más. Soy muy feliz, y no necesariamente por mis logros. Estoy haciendo lo que amo, con apoyo de los que admiro y quiero, también de mi familia, y recompensan mi trabajo con buenas energías. Mi familia está bien, con salud y tranquilidad. Estoy agradecido con lo que tengo y eso ya me es suficiente para ser feliz.

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Comentarios  

# Elider 09-09-2020 11:04
Me alegro mucho que haya logrado su sueño, lo recuerdo cuando pequeño en el Circulo Infantil ¨Futuros Internacionalistas¨, Vitico era popular por su carisma e hiperactividad, en la primaria practicó gimnasia artística donde se destacaba por su talento, en estas etapas (circulo, primaria y gimnasia) coincidió y era compañerito de mi hija que tenía similares características en el comportamiento, pero ella finalmente se inclinó por la medicina, aunque siempre lo recuerda de manera muy especial. Le deseo muchos éxitos en su carrera.
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