En Holguín, conferencia sobre pensamiento antimperialista de Martí
- Por Reynaldo Zaldívar
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En el marco de la cuarta edición de la Jornada del Cariño "Martí en los holguineros", que se desarrolla del 9 al 19 de mayo en la Ciudad de los Parques, el Dr.C. Alexander Abreu Pupo ofreció una conferencia magistral titulada "José Martí entre el reformismo y el anexionismo. La Patria independiente", donde desmontó con rigor histórico los discursos que pretenden desviar el ideario independentista del Apóstol.
El encuentro, que convoca cada año a estudiosos, historiadores, estudiantes y al pueblo holguinero en torno al legado del Héroe Nacional, tuvo en la sala principal de la Biblioteca Álex Urquiola un momento de particular profundidad reflexiva.
El alma del levantamiento
Abreu Pupo comenzó su conferencia recreando el momento en que el general Máximo Gómez, en la noche del 19 de mayo de 1895 en el campamento de Dos Ríos, expresó su dolor por la caída en combate del Apóstol.
"Ya nos falta el mejor de los compañeros y el alma podemos decir del levantamiento".
El conferencista explicó que en esas notas del Generalísimo se revela el significado que tenía José Martí para la causa independentista cubana. "Hoy debiera estar fuera de cualquier debate la negación de que Martí alcanzó tal reconocimiento entre los patriotas de la mayor de las Antillas", afirmó Abreu.
Para explicar cómo Martí forjó ese carácter que lo hizo merecedor del respeto de Gómez y de otros veteranos de la Guerra Grande, el investigador rememoró los inicios del Apóstol.

Recordó la carta fechada el 4 de octubre de 1869 en la que siendo un adolescente de 16 años acusó de "apóstata" a Carlos de Castro y Castro por haberse enrolado en los cuerpos de voluntarios españoles. Esa misiva le valió una condena a seis años de prisión.
"A los 16 años la prisión nunca debiera ser el lugar para un joven y menos aún por expresar sus ideas políticas", expresó Alexander Abreu, citando la propia experiencia martiana.
El ponente leyó un fragmento de la carta que Martí escribió a su madre, doña Leonor, el 10 de noviembre de 1869, mientras cumplía su primer mes de reclusión:
"Mucho siento estar metido entre rejas; —pero de mucho me sirve mi prisión. —Bastantes lecciones me ha dado para mi vida, que auguro que ha de ser corta, y no las dejaré de aprovechar".
La patria independiente
El núcleo central de la conferencia fue el análisis de cómo Martí tuvo que enfrentarse a los proyectos políticos que circulaban en la Cuba de finales del siglo XIX.
"Cuando arrancó la guerra independentista no tuvo titubeos entre reformistas y anexionistas. Su camino estaba definido: la patria independiente de España, y Cuba de los cubanos y no anexada a los Estados Unidos", subrayó Abreu.

El investigador explicó que durante el llamado "período de reposo turbulento" (1878-1895), surgieron en la Isla dos partidos legales: el Unión Constitucional o integrista y el Partido Liberal Autonomista. En ninguno de sus programas aparecía la independencia de Cuba. "Martí tendrá que desmontar las narrativas de ambas agrupaciones políticas", afirmó el Doctor en Ciencias.
Particular atención dedicó al autonomismo, calificado como una agrupación "que no se podía derrotar con simples consignas o retóricas vacías". Abreu señaló que en sus filas militaba "una buena parte de la intelectualidad criolla, que apostaban por la biología social", según la cual Cuba llegaría a la independencia por evolución histórica y por la decadencia española.
"Martí no la tuvo fácil con los autonomistas —recordó—. Muchos de ellos habían estado en el campo mambí y ahora renegaban de ese pasado independentista".
Abreu se detuvo en un documento fundamental: la carta que José Martí enviara al general Máximo Gómez el 20 de julio de 1882, a la que calificó como "una clase magistral del sentido y la realidad política que se vivía".
En esa misiva, Martí expuso los principios que debía tener la revolución necesaria: debía ser "seria, compacta e imponente", debían participar en ella "hombres honrados", y no podían estar ausentes los veteranos de la Guerra Grande.
Pero el investigador destacó especialmente la advertencia martiana sobre el peligro anexionista. Citó textualmente la pregunta que Martí le planteó a Gómez:
"¿Cómo evitar que se vayan tras ellos todos los aficionados a una libertad cómoda, que creen que con esa solución salvan a la par su fortuna y su conciencia?"
Y la respuesta que el propio Martí se daba: "Debemos tener un partido en pie, elocuente y erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario".

La amenaza del expansionismo norteamericano
El conferencista también abordó la lucidez martiana frente al expansionismo de los Estados Unidos. Citó una carta del 15 de febrero de 1889 en la que el Apóstol escribió:
"De mí, no le diría más que quejumbres, sobre todo ahora que estoy fuera de mí, porque lo que desde años vengo temiendo y anunciando se viene encima, que es la política conquistadora de los Estados Unidos, que ya anuncian oficialmente por boca de Blaine y Harrison su deseo de tratar de mano alta a todos nuestros países, como dependencias naturales de éste, y de comprar a Cuba".
Y añadió Martí en esa misma misiva: "Para morir se necesita más de lo que parece; porque yo estoy muerto desde hace mucho tiempo, y vivo, pero si de una sola noticia se pudiera morir, yo hubiera muerto de ésta".
No puede faltarnos Martí
En los minutos finales de su conferencia, el Dr.C. salió al paso de quienes, a su juicio, intentan desfigurar el pensamiento martiano. "Hoy circulan en redes sociales y en discursos pseudointelectuales versiones acomodadas de Martí —señaló—. Se le presenta como un reformista moderado o como alguien que toleraba la anexión a Estados Unidos. Nada más falso". La respuesta martiana, enfatizó el investigador, fue la construcción de un partido revolucionario "en pie, elocuente y erguido".
Abreu conectó aquella advertencia con la geopolítica actual. Mostró la política conquistadora de los Estados Unidos y su deseo de tratar a América Latina "como dependencias naturales".
Eso que Martí denunció hace más de 130 años sigue siendo la esencia del bloqueo a Cuba, de las guerras híbridas contra los gobiernos progresistas y del intento de recolonizar nuestra soberanía. No hubo reformismo en Martí, ni anexionismo. Hubo un antiimperialismo lúcido y radical.
Alexander Abreu terminó su conferencia citando nuevamente a Gómez, y dijo: "El viejo veía lo que nos venía encima. Ojalá en 2026, centenario del natalicio de Fidel Castro, nosotros entendamos que no puede faltarnos Martí como el mejor compañero de Cuba".
