A esas noches de agosto las recuerdo siempre. Llevo años en la misma historia, en la misma aventura. Primero en Gibara, cuando todavía esta fuerte marea de sonido que es hoy, se escuchaba bajito; bueno, entiéndase por bajito la gestación de un proyecto, que fue sumando, con muchísimas ganas, sacrificio y pasión, más y más gente.