/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 29 May 2017 - 21:51

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Matthew, Moa y los hijos de Louverture

 

Fotos: Elder  leyvaLas cifras de víctimas fatales en Haití ascienden por día: 200, 300, 400 y hasta más de 800, a raíz del azote del huracán Matthew al país de mayor empobrecimiento de América. La parte occidental de la isla La Española vive de donaciones y ayudas internacionales, y todavía no se ha podido restablecer desde enero de 2010, cuando un terremoto los sacudió y causó grandes estragos, entre ellos cerca de 220 mil personas fallecidas.

Dos niños, 10 mujeres y 48 hombres no esperaron a que Matthew los alcanzara en Port de Paix, capital del departamento haitiano de Nord-Ouest, situado al noroeste. De la antigua colonia francesa se hicieron a la mar para llegar a EE.UU., en busca de un autorizo gubernamental norteamericano que les permitiera trabajar allá. Una rústica embarcación los trasladó por el mar Caribe hasta llegar frente a las costas de Moa, donde fueron avistados por pescadores de Yamanigüey, quienes los rescataron, apoyados por tropas guardafronteras.

haitim2.jpgSe oye el sonido del choque de las fichas de dominó, cuando Lucman Jonk, joven traductor del grupo, le sirve de intérprete a un equipo de ahora.cu para comunicarse con el grupo, actualmente protegido en una instalación de la Empresa de Servicios a Trabajadores de la Construcción en Holguín (Garbo).

Jonk aprendió Español en República Dominicana y es el único de estos emigrantes que habla esa lengua. Para él, todos los cubanos son sus amigos y se sintió muy seguro cuando el huracán entró. Acostumbrado a la vulnerabilidad haitiana – causada por problemas objetivos y subjetivos –, demostró su admiración por la Defensa Civil cubana y la organización del pueblo.

Adeline Liberale dejó hijos pequeños atrás. Pero pensó que su prosperidad estaba en desembarcar en Miami. Ahora tratan de darle pocas noticias del nuevo desastre haitiano, pues se acongoja y quiere regresar con prontitud a Port de Paix. Mientras, sus compañeros de travesía recogen las ramas que Matthew desgajó en el campamento, situado en una elevación circundante a la cabecera municipal.

A Jonh Peter lo señalaron para que diera declaraciones. No se queja de la comida y resalta que ninguno de ellos ha sido maltratado. Tendrá unos 30 años y es el líder de la recuperación entre sus coterráneos. Todos tratan de que nuestro camarógrafo los incluya en la foto y Peter los organiza para que ninguno sea excluido. Se despiden de nosotros con un apretón de manos.

En Moa, nos aclaran que estas situaciones de salvamento de haitianos son muy frecuentes y datan de hace varias décadas, porque desde Haití se utiliza este corredor marítimo para arribar a EE.UU.

La primera nación de Latinoamérica en declarar la independencia y provocar una revolución antiesclavista sigue contando sus muertos, también porque el cólera les da poca tregua.

Los sublevados en plantaciones de café y caña no se han podido levantar de los estragos naturales. Los hijos de Louverture y Dessalines regresarán en unos días a su patria, agradecidos con los moenses, agradecidos con Cuba.


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