A donde el viento nos llevó

Tras el torbellino que fue Pepito García Castañeda, recorrimos la Villa Blanca de los Cangrejos desde su pasado hasta el lugar donde se vuelve una ciudad futurista, casi de ficción: el parque eólico Gibara 1.

Pepito García Castañeda no solo hizo copia (para enviársela a los amigos), de la poesía que lo catalogaba como un autor “rústico”, sino también de la carta de uno de los tantos gibareños ofendidos por su libro “Así es Gibara”:

Gibara: La Villa Blanca/La Perla del Norte.
(España chiquita)
(...) poco agradecen los de Holguín a Gibara. Ni siquiera que los unimos a Gibara por ferrocarril el 31 de mayo de 1885 con el solo objeto de llevarles comida.
Los de Holguín, sin dudarlo, son enemigos nuestros que siempre han tratado de desacreditarnos. Como por ejemplo, recientemente, un seudo-escritor holguinero…

Obviando las referencias poco amistosas a nuestro lugar de origen, nos alegramos al pensar que ahora ambas ciudades están enlazadas por algo más que el ferrocarril: una línea de 33 mil voltios, en cuyo final está el Parque Eólico Gibara 1.

La familia del viento

En el Parque Eólico Gibara 1 todavía trabajan hombres que lo pusieron a funcionar en febrero del 2008 y conocen sus requerimientos como se conocen las intimidades del hogar.

Liuber Díaz Batista pudiera ser el modelo de un cuadro que se titulase “Encarnación de la calma”, sin embargo, se presenta como algo mucho menos renacentista: ingeniero en automatización.

José García se mantiene sentado frente a las tres computadoras desde las cuales controla el funcionamiento del parque eólico, y aclara que su especialidad es la eléctrica.

Cuando llegamos, con ayuda de Eddy (el mejor chofer que un periodista pudiera desear), el Gibara 1 se encontraba a la mitad de su vida útil. Ellos, en cambio, estaban aquí desde el punto cero, ese en que todavía no había ni enormes aerogeneradores, ni electricidad, ni periodistas.

Lo saben todo, lo han visto todo: las torres herrumbrarse con el salitre, las góndolas resistiendo huracanes, el parque que enciende el antiguo barrio de Los Cocos. Tras la puerta, un foto de grupo de aquellos tiempos.Y la foto no engaña. Liuber, José y Piferrer tienen también las marcas del salitre, los huracanes y los pueblos que ya no existen.

Para no molestar en demasía, juramos que traemos pocas preguntas, una por cada año que tenía el parque eólico cuando llegamos allí. Ellos responden, solícitos, y a pesar de haberlo visto todo sobre el parque eólico, aseguran nunca haberse encontrado una periodista que preguntara tanto…

10 preguntas sobre el Parque Eólico Gibara 1

Conozca cuándo, cómo y por qué se construyó; su funcionamiento, retos, proyecciones futuras…

1. ¿Por qué Cuba apuesta por la energía eólica?
A raíz de la crisis energética de 2004 y 2005, el gobierno cubano priorizó el uso y desarrollo de las fuentes renovables de energía, para la producción de electricidad y el ahorro de combustibles fósiles. El primer parque eólico se construyó en 1999, en Ciego de Ávila. El segundo, en la Isla de la Juventud. Y el tercero…

2. ¿Por qué un parque eólico en Gibara?
Considerando que la energía eólica es directamente proporcional a la altura y la velocidad del viento, los investigadores descubrieron grandes potencialidades en las costas de Gibara, donde el viento sopla, como promedio anual, a 6,5 metros por segundo. Comprobaron también que los embates más favorables se producían entre las diez de la mañana y las once de la noche: el horario de mayor demanda para el Sistema Eléctrico Nacional.
Esa zona costera, además, era de baja altura y no presentaba accidentes geográficos que ofrecieran resistencia a los vientos. Así, la naturaleza dotó a Gibara de su primer parque eólico, que fue nombrado a la manera de los antiguos monarcas: Gibara I.

3. ¿Cómo se construyó?
En el 2005, inició el estudio exhaustivo de las condiciones de viento en la zona y al año siguiente, las excavaciones. Desde otros territorios del país se trasladó, primero por ferrocarril y luego por carretera, el equipamiento de enormes dimensiones.
Primero, se fundió la base de cimentación, en la cual se fijó la sección inferior de la torre, y a esta se le unió la parte superior mediante tornillos de alta resistencia. Una vez levantada la torre, se instaló sobre ella la góndola (en su interior radican todos los mecanismos). Las palas y el rotor se ensamblaron en el suelo y después se acoplaron a la góndola. Así quedó conformado cada uno de los seis aerogeneradores.
También hubo que instalar una red eléctrica de siete kilómetros hasta la subestación de Gibara, con capacidad de 33 mil voltios.

INFOGRAFia parque eolico

4. ¿Por qué es un parque experimental?
Como todo proyecto pionero, entre sus misiones está contribuir a determinar qué tecnología es más factible para aprovechar la energía del viento en la isla; crear experiencia en cuanto a “pros” y “contras” relacionados con su funcionamiento; revelar posibles errores para evitar su repetición en futuros parques eólicos.
Un extra: Gibara I es el “laboratorio” de investigaciones científicas, como las desarrolladas por el Laboratorio de Energías Renovables del Centro de Estudios CAD/CAM (Diseño Asistido por Computadora/Manufactura Asistida por Computadora), de la Universidad de Holguín.

5. ¿Qué tecnología utiliza?
La empresa española Gamesa fue la encargada de proveer el equipamiento y asesorar la instalación de Gibara I. El parque posee una potencia total instalada de 5,1 MW. Está constituido por seis aerogeneradores, modelo G 52/850, cuyas torres tienen 55 metros de altura. Arrancan cuando el viento alcanza los cuatro metros por segundo y se detienen cuando sobrepasa los 25. Cada uno costó, aproximadamente, un millón de pesos y su “esperanza de vida” es de 20 años.

INFOGRAFia parque eolico 2

6. ¿Cómo funciona?
En cuanto el anemómetro, que mide la velocidad del viento, empieza a girar y la veleta indica la dirección de la corriente, el rotor se orienta automáticamente hacia el viento dominante. El viento empuja las palas que, a su vez, mueven el rotor. Cuando este alcanza un valor mínimo de revoluciones por minuto, el aerogenerador se conecta automáticamente a la red.

Si el viento sopla con la velocidad necesaria, el aerogenerador consigue su potencia nominal (850 kW). A partir de ese momento, es preciso mantener estable esa potencia, a pesar de las variaciones de dirección, velocidad o densidad del viento. Para ello, se activan dos sistemas: el control de paso y de velocidad variable.

El primero permite variar constantemente el ángulo de las palas en el rotor, modificando la superficie que recibe el empuje del viento. El segundo, ajusta la velocidad del generador al valor que en cada momento produce mayor eficiencia en la captación de la energía, según la velocidad del viento.

7. ¿Qué beneficios aportó en estos diez años?
Beneficios para el medio ambiente, la economía del país y los gibareños…

INFOGRAFia parque eolico 3

INFOGRAFia parque eolico 4

INFOGRAFia parque eolico 5

8. ¿Quiénes trabajan allí?
Alrededor de una decena de hombres. Ingenieros en automatización, eléctricos, mecánicos… La instalación del parque puso a prueba su capacidad y profesionalidad, pues apenas contaban con experiencia en este tipo de proyecto. El 16 de febrero del 2008, cuando arrancó el primer aerogenerador, supieron que la habían superado. Varios continúan trabajando en el parque hasta hoy.

9. ¿Qué dificultades enfrentan?
A seis meses de su inauguración, la furia del huracán Ike. El resto del tiempo, el salitre, como principal contaminante. Los encargados del mantenimiento, además, deben subir los 55 metros de las torres para efectuar su trabajo. Dicen que pueden sentir cómo la góndola oscila…

10. ¿Qué pasará en el futuro?
En octubre del 2018, el sitio digital de Radio Angulo informó que gracias a un crédito otorgado por la India, se instalará un nuevo parque eólico en la localidad de Río Seco, perteneciente al municipio de Banes.
Cuba avanza en su plan de incrementar el uso de la energía limpia hasta el 24 por ciento de su generación eléctrica para el año 2030. De hecho, estudios realizados por el Grupo Eólico Nacional señalan 32 zonas en todo el país con potencialidades para aprovechar la energía eólica.

¿La historia termina aquí?

Aunque el viento no sopló y los generadores posaron para nuestra cámara quietos, muy quietos, no nos podíamos quejar. Como en el resto de los puntos cardinales que visitamos en Gibara, en el parque eólico fuimos bien recibidos y cariñosamente despedidos.

El tiempo había curado, sin dudas, las secuelas de “Así es Gibara”. Pepito, por cierto, murió 25 años después.

“No me costa que alguna vez regresara a Gibara, pero tampoco lo contrario”, escribió el periodista César Hildalgo, en su blog Aldea Cotidiana.

“Lo cierto es que cuando se supo de su muerte, un nutrido grupo de gibareños vinieron a Holguín a rendirle postrer tributo, y eso que Pepito continuó burlándose de los gibareños sin compasión de ninguna clase”.

“Esta es una anécdota que prueba lo anterior. Era Pepito profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de Holguín y un día, al entrar al aula, dijo que había llegado un barco griego a la Villa y que las gibareñas se estaban acostando con los mariños...

“Una alumna gibareña, ofendida, se puso en pie y fue a salir del aula, pero Pepito interpuso su enorme humanidad al tiempo que le decía: Un momento, señorita, quédese y escuche la clase. No tiene que apurarse que los griegos alcanzan para todas”.

Créditos:


Periodistas: Félix Javier Batista Del Valle y Claudia Arias Espinosa

Infografía :  Félix Javier Batista Del Valle 

Edición: Yani Martínez Peña 

Desarrolladora web: Yeni Nogueira

 

 

Escribir un comentario

Comentarios  

# Iliana 01-05-2019 20:02
El parque eólico lo he visitado soy de ese municipio
Responder
# Claudia 02-05-2019 16:48
Iliana, gracias por dejarnos su comentario. Espero que el trabajo haya sido de su agrado. Saludos.
Responder