Cachorros en grupo de intensa lucha por la clasificación
- Por Calixto González Betancourt
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Hacía tres años que Leticia, tras divorciarse del padre de Alan, su hijo, había decidido irse del país. Tenía entre sus planes reclamar en cuanto le fuera posible al pequeño, a quien dejó con Bertha, su madre; pero las cosas se le complicaron más de lo que pensaba. Un buen día el padre de Alan quiso quitárselo a la abuela que lo había cuidado todo ese tiempo. Como la ley dice que le toca al papá la guarda y cuidado, este se lo llevó, e incluso, con una coletilla: “y no se aparezaca a ver al muchacho”.
Me sentí cederista antes de cumplir los 14 años, porque desde mucho antes de llegar a esta edad reglamentada para la incorporación a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), participaba junto a toda la familia en las movilizaciones para la recogida de café, en la limpia de caña, en la siembra de árboles maderables y frutales, en cada jornada de higienización y embellecimiento de la cuadra para actividades diversas…