Por la salud de nuestras playas
- Por Jorge Fernández Pérez
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Y de pronto despierta y se encuentra ahí, esperando iniciar un nuevo día, con pelitos en la alfombra, la ropa y por todas partes, con pequeñas huellitas que adornan el suelo acabado de limpiar, con prendas regadas y mordisqueadas y escondites que lo apañan cuando sabe que ha hecho algo mal, regaños que limitan su conducta, pero nada que no pueda resolver con ojitos cargados de ternura.