Tuberculosis prevenible y curable
- Por Lourdes Pichs Rodríguez
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Juan pensó iba a “coger” un resfriado. Sentía malestar general, pero pasados unos días le sobrevinieron sudores nocturnos y una tos de “perros”, decía. Perdió el apetito y estaba siempre cansado. Ya no pudo más y fue al médico de familia, quien tras reconocerlo indicó una radiografía de tórax y un esputo para confirmar el diagnóstico. Juan tenía tuberculosis (TB).