Servidor público
- Por Hilda Pupo Salazar
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De seguro muchos recuerdan su primer desfile del Primero de Mayo con cierta añoranza: tal vez sus remembranzas incluyen andar en hombros de sus padres, y desde esa atalaya ver a la multitud, el colorido, las banderas multiplicadas en rostros y pancartas, en pullovers y en las manos agitándose inquietas.
La de la estrella solitaria se avista en los balcones de la cuadra, centros laborales, instituciones y entidades holguineras, que desde días antes se engalanaron con imágenes alegóricas a la celebración del proletariado mundial. Ondea y anuncia la conmemoración de la fecha. Es Primero de Mayo, Día internacional de los Trabajadores.
Cada año, la llegada de mayo suele traer aires festivos y una singular energía. La tradición la ha ubicado como la fecha ideal para celebrar la primavera o moverse a ritmo de rituales, bailes y cantos propios de fiestas religiosas. Sin embargo, es el primer día del mes uno de los más trascendentales y marca el almanaque con el acontecimiento que ha impulsado los movimientos obreros de todo el mundo desde hace más de 130 años.