Prosperidad del alma

  • Hits: 2900
Este es su tiempo. Le tocó ser nativo digital , tener dos nombres hispanos y ver Dora la Exploradora. Sus padres no. Ellos tienen nombres que empiezan con “Y”, habían nacido cuando despenalizaron el dólar y son, a su pesar, profundamente analógicos.
 
Como usaron zapatos con suela de cámara de bicicleta, se alumbraron con candil durante los interminables apagones y tomaron agua con azúcar por desayuno, les quedó una manía: darle todo lo que no tuvieron.
Por eso recibió patines en Navidad y tablet el día de reyes. Sus padres no conocen bien el ritual típico de esas fechas, no obstante, para suerte suya, saben que lleva regalo.

Tiene tres pares de tenis para ir a la escuela, todos de marcas reconocidas. Posee zapatos de andar, de salir y entrar, de por las tardes, de ir a la playa y para cuando le crezcan los pies. También le han puesto una nana que lo lleva y trae de la escuela.

Porque sus papás son, como se dice ahora: “emprendedores”, cuentapropistas, profesionales muy capacitados que abrazan el pluriempleo, el nuevo modelo económico, el cambio de mentalidad, la prosperidad como meta. Son altamente rentables¡qué suerte! Pagan los impuestos en el término establecido, contribuyen con el uno por ciento y donan juguetes a los hospitales.

Pero, aunque su abuela dice que no se pueden quejar pues tienen de todo, él está convencido de que les afecta un gran faltante de tiempo. Ha sacado sus cuentas y el déficit es notorio: no están a la hora de la tarea, es verdad que pagan a un repasador, pero aún no se enteran de que se le hizo un hueco a la libreta por borrar duro o que la maestra le puso una “E” grandísima por escribir la composición más extensa de toda el aula. Papá y mamá no le sirven la merienda de por las tardes, por si acaso, le enseñaron a usar el horno de microondas. Y si esto fuera poco, aún no lo han escuchado cantar en el coro, por desgracia siempre coinciden sus presentaciones con alguna reunión con clientes o un pico en la producción, en cambio le piden que lo graben a otros papás que si tienen tiempo.

Él sabe bien que no es porque lo quieran menos que a los otros niños, se lo dicen siempre cuando lo llaman al móvil y le dan mil besos cuando llegan a casa, justo antes de que se vaya a dormir y por las mañanas, cuando salen apurados, otra vez al trabajo.

Se siente un niño-llave, está allí para abrir y cerrar la puerta a sus padres cuando llegan o se van a sus complicados itinerarios profesionales. No quiere parecer ingrato, entiende que lo hacen todo por él, aunque no se los haya pedido. Quisiera decirles que en realidad un niño no necesita tantos zapatos o juguetes sofisticados para ser feliz.

A veces sueña que no hay luz eléctrica y ellos llegan temprano, antes que él. Entonces encienden una vela para hacer la tarea juntos, luego se acuestan en la placa de la casa a ver las estrellas y él les canta la nueva canción que ensayan en el coro. En el sueño el apagón dura poquito porque también quiere ver los “muñes”, pero al menos un rato quisiera que sus padres recordaran que mayores ingresos monetarios con más costo de vida en familia, no es rentabilidad; que hacer más con menos no significa más tiempo fuera de casa con menos tiempo de calidad o más dinero con menos recuerdos de una infancia que no regresa. Él sueña con que la prosperidad del bolsillo sea también la del alma.
 
Liset Prego Díaz.
Author: Liset Prego Díaz.
Yo vivo de preguntar… porque saber no puede ser lujo. Esta periodista muestra la cotidiana realidad, como la percibe o la siente, trastocada quizá por un vicio de graficar las vivencias como vistas con unos particulares lentes
Más artículos de este autor

Escribir un comentario

Comentarios  

# CEVR88 30-01-2018 09:28
Hermoso
Responder
# dom baxter 31-01-2018 11:50
La properidad no garantiza la felicidad. Pero la miseria aun menos. Hay una cita biblica en Proverbios 30:8-9 que dice:"No me des pobreza ni riquesas; mantenme del pan necesario; no sea que me sacie y te niegue y diga: Quien es Yahveh?. O que siendo pobre, hurte, y blaspheme el nombre de Dios.
Sin embargo Dios enriquecio al Patriarca Abraham, al rey Salomon, y en general se tiene a la riqueza y el bienestar como una bendicion. Y lo es. Lo importante en la vida es saber administrar los dones y cualidades tanto las innatas como las adquiridas.
Responder