Retraso

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cronica omnibus
 
Yo quería en avión. Pero al final opté por la única opción disponible: los “divinos” Ómnibus Nacionales. Cubana de Aviación estaba llena, como siempre. Directo a La Habana, bueno, eso creía. Atrás quedaba Las Tunas, Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, hasta que llegué a Santa Clara. Allí, nada estaba claro, y los santos, al parecer, se escondieron.

El viaje lucía demasiado musical. Marco Antonio Solís de fondo, una, dos, tres veces…De vez en cuando algo de Cristian Castro y del merengue de Olga Tañón. Paró el concierto y la guagua pasó a ser sala de cine. Taxi fue el indicado. Llegaron después otras cintas de acción o de “matazón”.

En medio de tanta lucha “cinematográfica”, el chofer anunció algo desagradable: ´Caballero, la guagua esta poncha´. Lo ignoré en ese momento, hasta pensé, después, que era una broma, pero para disgusto de mí y de los otros pasajeros, aquella noticia, que fue como una bomba, era cierta.

Rápido, llamó a la estación de Santa Clara, para que buscaran un trasbordo u otra solución técnica. Lo cierto fue que nos rompimos a las 4 de la tarde y daban las 9 de la noche (hora en la que deberíamos llegar a la Capital) y el problema no se había resuelto. Y estábamos solo a 23 kilómetros del centro de esa provincia.

La gente subía y bajaba del ómnibus, desesperada, angustiada. Unos, se pusieron hablar del campo socialista, otros prefirieron engancharse sus audífonos y olvidarse de aquel espectáculo. Algunos pasaron la larga espera haciendo chistes: ´Saquen colcha y almohada, que esto es hasta mañana´, dijo alguien, quitándole la esperanza a aquel que la tuviera. Iba por la cuarta taza de café, por suerte había una cafetería cerca, con pocas ofertas, pero había. Sonaba ahora un reguetón, para sí salir de “casa” (en este caso, bajarse del ómnibus).

Sobre la 9 y media de la noche, gracias a los rezos de los creyentes, y los que tenían un poco de fe, apareció el anhelado trasbordo. Pero, espérense ahí, que la tardanza continúa. Había que hacerlo todo “legal”, pasar los equipajes de una guagua para otra con mucha cautela, ´para que después nadie me haga cuento de que se perdió tal cosa, porque yo no quiero lío alguno´, comentó el nuevo conductor. Y lo comprendí.

Luego,nos montarnos al otro ómnibus. Pero por si fuera poco el retraso, el chofer, con voz nada agradable, empezó a darnos una charla “protectora”: ´recuerden que no pueden comer nada dentro de la guagua, como ven, esto es una Viazul, yo no trabajo con cubanos, esto es para extranjeros, así que deben cuidar el vehículo´.Se mostró alteradísimo, como si nosotros fuéramos culpables y como si ese no fuera su trabajo. No lo comprendí.

Cinco minutos de tránsito y de nuevo, la guagua “yuma” hizo un stop. Esta vez la situación era con un pasajero que se le había extraviado el pasaje. El chofer, formó otro show: ´o paga el pasaje o se baja de la guagua´, gritó, con autoridad de ministro. Entonces, como el pobre viejo no le quedaba un centavo, otros tuvieron que ceder y a su billetera acudieron.Ahora sí, directo a La Habana. 2 y 15 de la madrugada marcaba mi reloj   ¡Qué retraso caballeros!
 
 
Jorge Suñol Robles
Author: Jorge Suñol Robles
Periodista, hasta cuando duermo. Escribo porque las palabras pueden construir caminos y describir realidades, pueden cambiar el mundo. Melómano excesivo. Cubano, de pies a cabeza.
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Comentarios  

# Holguinero 05-12-2018 12:03
Estimado Jorge, tu crónica nos acerca al macondiano mundo del transporte interprovincial. Lástima que no mencionas al chofer del "viazul" que parece que vino con la guagua o no se entera aún que él también es ciudadano cubano y que tiene los mismos derechos y deberes que los pasajeros que recogió.
Es cierto que es indisciplina ingerir alimentos dentro del ómnibus, pero no hay que maltratar o discriminar a sus compatriotas. Este chofer olvida que el ómnibus podrá ser de "viazul" pero es del Estado cubano, y el Estado cubano es el pueblo y él, como funcionario que presta un servicio público está obligado a respetar ese pueblo.
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# Jorge 13-12-2018 13:50
Gracias por su comentario, Holguinero. Tristemente como se lo cuento, sucedió. Le gente se adueña de las cosas sin autoridad ninguna. Respeto es lo que se pide, más respeto. Y lo más cómico del caso que el eslogan de Ómnibus Nacionales es: "Seguridad, Puntualidad y Confort". Tienen que repensarse este presentación, porque ciertamente están lejos de eso.
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# Gremly 08-12-2018 10:31
Casi todo cubano que viaja hemos pasado por algo parecido. Los problemas en el transporte se nos han vuelto tan cotidianos que lo vemos tan natural como cualquier cola de cada dia.
Saludos
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# Jorge 13-12-2018 14:00
La calidad del servicio de Omnibus Nacionales sigue siendo cuestionable. Por eso, lo denunciamos, a ver si algún día se aplican las medidas pertinentes.
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# ada oliva escalona 09-12-2018 04:34
no se para los Cubanos pero yo he viajado en via Azul y los extranjeros comen de todo en la guagua suben los pies en los asientos etc y pagan lo mismo que el Cubano en todas partes del mundo la gente come en las guagua Azul amarilla la que sea
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# Jorge 13-12-2018 14:09
Ada, yo también he viajado en VíAzul, y créame, al no ser que puedes coger el pasaje con más posibilidad si se te presenta un viaje rápido (por los precios, claro está), tampoco el servicio es de calidad. Y no es justo pagar 45 cuc en pasaje Hol-Hab, muy por encima del precio estándar que es de 174 pesos, y que te maltraten e ir un asiento roto. Hay que aplicar medidas urgentes. Gracias por su comentario. Saludos.
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# elio vega 14-12-2018 12:04
No se porque hechos como este se siguen dando, es decir, las roturas lo veo como un proceso natural, pues una contingencia para la cual debemos estar preparados al emprender un viaje, pero la falta de respeto, maltarato de palabras, abuso de poder, que se sigue dando una y otra vez con el personal que labora en omnibus nacionales no cesa, creo se debe de realziar mas acciones de control por parte de esta empresa para acbar o aminorar ese mal, pues nadie escalmienta y los hechos s esiguen dando, hasta cuando tenemos que soporta el abuso y maltrato.
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