Quién te enfada, te domina

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persona calmada

Nadie es culpable de cómo te sientas, ni de que te trastornen tu zona de confort emocional, porque el poder sobre ti no debes entregarlo en ninguna circunstancia a nadie.

Si tu decisión es defender tu salud mental, entonces protege tu felicidad y decide siempre ir por más paz interna, ecuanimidad, alegrías, más disfrutes, gozos, riqueza espiritual, en un entorno de amor, cariños y ternuras con tu consciente decisión.

Por lo tanto, si proteges tu amor propio, tienes claro que la paz interna es tu riqueza, entonces no te sobresalta lo que digan, como lo exprese o lo hagan otros y así quien se enfade no te domina y sigues adelante con la mejor relación contigo para tu excelente salud mental, emocional y resiliencia.

Es sensato alejarte de posibles conflictos, malas decisiones, exabruptos y hacerlo oportunamente antes de que una confrontación lo trastorna todo, como evidencia que avanzas en aprender a perdonar para autocontrolarte con ecuanimidad y saber desprenderte de acciones y personas tóxicas.

Al dejar atrás situaciones que te enfaden y seguir adelante con tu vida, es una buena capacidad para seleccionar lo mejor para ti y concentrarte en los estímulos relevantes que no perturben tu confort, que te hace más creativo, inteligente y total dueño de tus actos, sin las maléficas improntas.

A veces esas personas de emociones amargas e iras explosivas e inesperadas cambian con rapidez esas actitudes y parecen hasta otras, entonces te convences más que si alguien te enfada es solo culpa tuya, al concederle el permiso para hacerlo con sus oleadas de iras.

Educarte en manejar esos escenarios insanos pasa por aceptar que los demás no son ni se comportan como uno quisiera, sino según su propio mundo de valores, creencias, principios, formación y experiencias.

Por eso, nadie debe dañar tus emociones, porque es solo tu responsabilidad manifestarte con responsabilidad y no otorgar el poder a los demás sobre ti, porque nadie te encoleriza sin tu consentimiento.

Y es cierto que asumir todo el peso que conlleva un enfado es algo complicado y a la postre irradia problemas que, a veces, persisten por buen tiempo, y más si estás acostumbrados a rumiar los conflictos y te es más fácil culpar a los demás.

Siempre debes lograr una relación saludable contigo, al confiar en ti, en tus virtudes, optimismo, fuerza de voluntad, dominar exabruptos al consolidar tu amor propio y la autoestima.

A veces se dicen estas frases: “Tú eres el culpable de cómo me siento”, “tú eres el responsable de que yo esté así” o “tú me has perjudicado”, es decir, yo estoy mal por tu culpa. “Me has hecho enfadar”, “Me has hecho daño”. “Comprendí que responder a su violencia me quitaría mi propia energía, mi energía mental, mi paz interior, ¿Se lo iba a permitir?”.

No puedes cambiar lo que dice aquel de ti, o lo que piensa o hace, ya que lo que piensa, dice o hace el otro, solamente habla y muestra lo que hay en su interior… Sin embargo, sí puedes cambiar cómo te lo tomas y cómo te afecta.

En las enseñanzas de Buda parecían dejarle impasible los insultos que le lanzaba aquel visitante. Cuando, más tarde, sus discípulos quisieron saber cuál era el secreto de su imperturbabilidad, él dijo: “Imaginad lo que ocurriría si alguien os ofreciera algo y no lo toméis; o si alguien os enviara una carta y os negaréis a abrirla: su contenido no os afectaría en lo más mínimo, ¿no es así? Pues haced lo mismo cuando os injurien y no perderéis la calma. Quien te enfada, te domina”.

Rodobaldo Martínez Pérez
Author: Rodobaldo Martínez Pérez
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Máster en Comunicación Social, autor del blog Holguín Ahora.

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