¿Propinas obligatorias?

  • Hits: 901
 
Propinas obligatorias llamamos a la tendencia de algunos vendedores o cobradores de apropiarse del dinero del cliente, con la conocida frase: No tenemos menudo para dar vuelto, como si ellos no fueran los responsables de poseerlos.

De esa forma, quiérase o no, las monedas van a parar a manos ajenas y, no precisamente, de manera espontánea ni en correspondencia con un buen servicio.

Los compradores son despojados de su peculio, con una simple frase y no se le ocurra exigir lo no devuelto, porque pueden sufrir hasta una agresiva mirada o los epítetos de “tacaño” o “cicatero”, por reclamar solo lo tuyo.

Al recordar irrespetos, en materia de expedir productos, hay mucho que contar. Va un carretillero anunciando cebollas moradas a un precio bastante alto, otro comenta “que caro” y contesta el vendedor: ”yo vendo, para gente con dinero, no para muertos de hambre como tú. Epílogo, aquello termina como la fiesta del Guatao.

El tratamiento diferenciado es importante. Algunos, por su cantidad de dinero, no les preocupa mucho que le den el vuelto, pero otros cuentan monedas para sus compras y 20 centavos les importa mucho.

Por ejemplo, no puede medirse a todos con la misma vara. Están quienes acuden a las tiendas recaudadoras de divisa, adquieren los más impensados recursos y ni les preocupa cuánto cuesta, pero, al contrario, existen quienes pasan un mes juntando moneditas, para obtener un jabón y ahí es cuando cinco centavos valen.

Es tremenda desconsideración apropiarse de bienes ajenos y disponer de ellos de manera tan burda. ¿Qué culpa tiene el usuario de que quienes ofertan mercancías no puedan darle el vuelto?

No es conformismo aceptar el no pago por la diferencia, puede ser temor a resultar llamado “ridículo” por pedirlo. Esa tendencia de sentir vergüenza, por reclamar una determinada cuota, aunque sea mínima, resulta un insensato orgullo de aparentar poseer una fortuna no tenida.
 
Debe sentirse vergüenza, cuando hay falta de honradez, se obtienen caudales por métodos ilegales y trampas. Decía Martí: La pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra. Mientras, encontré otra frase que se adviene a lo referido: Más vale poco y bien venido, que mucho y mal adquirido.
 
 
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
Más artículos de este autor

Escribir un comentario