Con los servicios de Salud no se negocia
- Por Lourdes Pichs Rodríguez
- Hits: 110
Foto: Tomada de Hospital Pediátrico de Holguín
En medio de grandes y duras limitaciones que afronta el sistema sanitario cubano, por carencias materiales importantes, como consecuencia de medidas aún más crueles agregadas al bloqueo del gobierno norteamericano, en nuestro país se sigue defendiendo y luchando por mantener el derecho universal a la salud, elevar la calidad de vida y el bienestar general de la población.
Recientemente, en la V Convención Internacional Cuba Salud-2025 el Ministro de esta cartera, el doctor José Ángel Portal Miranda, ratificó la voluntad política de esta pequeña nación, asediada por el país más poderoso del mundo, de garantizar esa premisa, a pesar de la escasez de medicamentos, insumos, piezas de repuestos para equipos y otras faltas.
Desde el Triunfo de la Revolución, en 1959, como objetivo esencial ha prevalecido transformar la situación de abandono y desesperanza que golpeaba a la inmensa mayoría, por no poder acudir a un hospital, clínica o verse con un médico, por dispensar una medicina al alcance de todos, gratuita y universal.
Las últimas medidas de Estados Unidos han venido a mellar, como nunca antes, a este sector, que se vio en la necesidad de introducir acciones encaminadas a priorizar programas estratégicos, entre ellos el Materno Infantil, de vacunación, al oncológico, hemodiálisis, formación del recurso humano y otros, desde la atención primaria hasta la terciaria para asegurar la vitalidad y continuidad de los servicios médicos.
En correspondencia con esta estrategia, desde febrero se fue a la reorganización de capacidades, concentración de recursos donde más se necesitan y a garantizar la continuidad de las prestaciones básicas a la población.
Sin dudas, unas de las actividades con mayor incidencia en este panorama es la quirúrgica, al quedar pospuesta la electiva; sin embargo, el sistema ampara las cirugías emergentes, urgentes y casos puntuales que comprometan la vida del paciente.
En todos los casos se cuenta con la disposición de la inmensa mayoría de directivos, profesionales y personal técnico y auxiliar de salir adelante, poniendo rodilla en tierra, para ayudar al pueblo, del cual forman parte y afrontan junto a él, similares problemas domésticos y sociales.
Sobre estos y otros detalles vengo pensando en estos días al escuchar, a no pocas personas, que afirman pagaron tanto o le pidieron determinada suma de dinero en este o aquel hospital, para llevar a un familiar al salón de operaciones, ser atendido o recibir determinado servicio.
Conozco de primera mano que sí hay casos en los cuales se solicita a pacientes y familiares llevar algunos recursos, desde medicamentos hasta bisturí o suturas, porque, ciertamente, no hay o son ínfimas las entradas de determinados materiales e insumos; sin embargo, me resisto a creer que en una institución asistencial de Holguín se pidan pesos cubanos y peor todavía dólares, para realizar un determinado proceder.
Que se hagan regalos de objetos, alimentos u otros, perfecto, es entendible, el cubano es agradecido y siempre se sentirá en deuda con aquel profesional que le calma el dolor, ayuda a levantarse, salve la vida; pero de ahí a que medie dinero para que un enfermo sea atendido, eso no lo justifica nada ni nadie.
Y para los que no lo conocen o lo han olvidado, así está refrendado en cuanto documento se habla del sistema sanitario cubano y más recientemente ha sido ratificado en varios artículos de la Ley No. 165 de Salud Pública, como en el 10 inciso A, que señala como premisa la gratuidad de los servicios de atención, protección y recuperación de la salud o el 7.1, que se refiere al fin social de la medicina, con carácter público y gratuito de los servicios
Por lo tanto, seguiré dudando de esos comentarios y los daré como malintencionados, hasta que alguna de esas personas diga, denuncie en cuál institución y el nombre(s) de los que actúan al margen de lo establecido, porque sigo pensando que con la salud no se negocia y así lo demuestran cada día muchos profesionales y trabajadores de este sector, cuya noble labor no puede ser empañada por uno o dos.
