Crisol de la Patria

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Birán es tierra paridora de leyendas. Mito y realidad retoñan juntos en el espacio circundado por el cordón de piedra de la Sierra Cristal. Avanzado su tercer embarazo, Lina decidió cabalgar. El brioso caballo tiró por tierra a su amazona quien, sin embargo, no perdió a la criatura. Ella aseguraba: “Si aquella criatura se salvó es porque iba a ser algo grande en la vida”.
 
 
El alumbramiento fue nocturno, con lluvia y en la hacienda familiar. El nacido fue el tercero de una prole de siete. A pesar de ser hijos de terrateniente, se les crio con austeridad. Las travesuras que burlaban la recia disciplina familiar recibían castigo. La madre les inculcó el amor por el estudio y el trabajo, el valor del esfuerzo, el premio a la voluntad. Tampoco hubo jerarquías en el patio de juegos.
 
fidel castro 2
 
Desde pequeño, él labró su destino, esculpió su inteligencia, forjó su carácter. Hombre de su época, se comprometió con la Historia y ella le dio un camino de hazañas y retos: el Moncada, la Sierra, la Revolución, Girón, el Movimiento de Países no Alineados, el Periodo Especial, la unidad latinoamericana... Fundó familia discreta, con el pudor de los grandes; la gran familia cubana le nombró Padre.
 
fidel castro 3
 
El padre no le vio triunfar porque falleció en 1956. La madre sí, ella vio el comienzo de su esplendor. Partió, en 1962, con la suprema satisfacción de una madre cuando triunfa su muchacho, porque nunca se deja de ser muchacho o niña ante los ojos maternales.
 
Este lunes hubiera cumplido 92 años Fidel Castro, el hombre al que nunca le dieron el Premio Nobel de la Paz. Porque les daba mucha guerra...

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Comentarios  

# Ventura Carballido Pupo 13-08-2018 12:28
Noventa y dos años de su nacimiento; vida cargada de gloria y de victoria, de grandes hazañas, sembrando amor por el planeta, al lado de los desvalidos de la tierra; cabalgando con su pueblo redentor.
Con sus nueve décadas y a lo largo de los años de la Revolución, ha impulsado y dirigido la lucha del pueblo por la consolidación del proceso de transformaciones, su avance hacia el Socialismo, por la unidad de las fuerzas progresistas, por los cambios económicos y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, así como en el enfrentamiento a las agresiones externas y la conducción de una activa política exterior de principios.
Ese es nuestro Fidel, el de los pobres del mundo, el intrépido Comandante, del que muchos se preguntan ¿cómo ha podido demostrar tanto altruismo, exponiendo tantas veces su vida por otros?
El espacio resultaría ínfimo para poder relatar quién es Fidel: el hombre de la expedición de Cayo Confites, del Bogotazo, el que enfrentó a los sicarios de Batista y enardeció a la Universidad de La Habana por el camino revolucionario; el joven del Moncada, del exilio, del Granma, el de la Sierra Maestra; el de los momentos difíciles en las Coloradas y el del encuentro en Cinco Palmas con su hermano de sangre y de batalla y con los pocos combatientes que quedaron.
El guerrero de las grandes contiendas contra fuerzas superiores en hombres y armas; el líder al frente de la Columna Uno José Martí el que triunfalmente entró a La Habana un 8 de enero de 1959 luego de recorrer las principales ciudades de Cuba, mostrando auroras de libertad para la patria sumida tantos años en la ignominia y el atraso.
El Fidel que ha sido ejemplo como dirigente al frente de las difíciles batallas, el que estuvo a punto de perder la vida en el Río La Rioja cuando se dirigía a socorrer a los damnificados por los embates del Ciclón Flora en 1963. Ese es Fidel: el que con sesenta mil milicianos dirigiendo la Operación Jaula enfrentó las bandas contrarrevolucionarias alzadas contra los poderes del estado; el de la epopeya de Playa Girón encima de aquel tanque de guerra, dirigiendo el épico combate contra las fuerzas mercenarias. En fin es el Fidel a quien han tratado de borrar retrógrados pensamientos planificando más de seis centenas de atentados.
Ese es el Comandante Fidel Castro: el que lo ha dado todo, quien desafía su salud quebrantada y sigue con el fusil de ideas defendiendo a los humildes. No es el hombre de letras solamente; es el hombre de acción, el que ha hecho comprender a su pueblo y a las fuerzas revolucionarias del planeta el sentido de organización, el arte de enfrentar al enemigo y la necesidad de la preparación militar, política e ideológica como armas indispensables para la formación y el fortalecimiento de la conciencia.
Es el Fidel fidelísimo, el hombre de América, el que juzgado en solitario pronunció aquel discurso de autodefensa inmortalizado como La Historia me Absolverá; el que revivió aquella frase célebre de Villena cuando expresó "Hace falta una carga para matar bribones”; el que con desbordante emoción dio lectura a la histórica Carta de Despedida del Che escrita ante el llamado de las otras tierras del mundo reclamando el “concurso de sus modestos esfuerzos”; ese el Fidel , quien diera más tarde, con un manifiesto sufrimiento, la triste noticia de la muerte del Guerrillero Heroico.
El comandante Fidel fue quien ante la Organización de Naciones Unidas aquel 26 de septiembre de 1960, denunció frente a frente, al preponte Gobierno Norteamericano y a sus lacayos de América; quien despidió a los cubanos víctimas del crimen en el vuelo de Barbados; el que con una inteligencia, valentía y entereza manifiesta dio a conocer una proclama al pueblo de Cuba para hacer entrega de sus responsabilidades ante el imperativo impuesto por su estado de salud y confiar la dirección de la Revolución a otro de los paladines y compañero en todas las batallas: el Primer Vicepresidente Raúl Castro.
Ese es el Fidel de todos, el que sigue ayudando a la humanidad; el de la Cumbre de Río, el que ha librado una tenaz batalla a favor del medio ambiente, el amigo y hermano de Chávez. Ese es Fidel, quien en el 2005 llamó a cuidar la Revolución porque los propios revolucionarios podíamos autodestruirla, al que adoramos con intensidad; el Comandante glorioso, valiente, el inmortal, el imprescindible.
Sigue siendo aquel Comandante, el Primer Ministro del Gobierno después de 1959, que se hizo revolucionario en el fragor de la lucha en la universidad; el que luego se fue al Turquino con cuatrocientos médicos y veintiséis estomatólogos para entregarle simbólicamente sus títulos de graduados en reconocimiento a la primera promoción de profesionales de la Salud formada por la Revolución “de los humildes, por los humildes y para los humildes”.
Fidel, el carismático, agradable y servicial. Fidel es mucho Fidel. Ante el impacto de su personalidad la impresión que deja en cada uno es detectable; su huella es palpable porque: “Todos tenemos un Fidel particular a quien agradecer: el Fidel que nos educó en que siempre resta algo por decir; el Fidel que nos enseñó a no pedirle permiso a nadie para ser revolucionarios; el Fidel que nos inculcó que el derecho humano más legítimo, es el de soñar; el Fidel que se ha sabido ganar la admiración de todos, hasta de los que no están, porque la vida ha demostrado que a Cuba se le puede querer también desde la distancia. Y Cuba es Fidel”.
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# Leonardo Nieves Cruz 14-08-2018 11:39
Excelente escrito, estimado Rubén. Yo le añadiría: ...y les sigue dando mucha, mucha guerra.
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# Leonardo Nieves Cruz 14-08-2018 14:26
Excelente escrito, Rubén.
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