Sensibilidad ante la adversidad

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 sensibilidad


Una lectora, de las fieles con esta columna, quien las archiva, aprovecha para reflexionar sobre los temas tratados en colectivos y la recomienda a amigos y familiares me pregunta: “te has percatado que se acentúan dos bandos: los sensibles y los que ni se inmutan”.


Según las definiciones de expertos en el asunto: Sensibilidad es el valor de conmovernos y compadecernos de otros, al actuar nuestras emociones. Es anhelar lo positivo para el mundo en bienestar para la vida de los demás, pero adquiere diferentes significados de acuerdo con el contexto, puede ser la propensión natural del ser humano a dejarse llevar por los afectos de la ternura y la compasión.


La realidad de hoy es cruel y más para la Cuba bloqueada por el más poderoso de los imperios, con la pécora intención de asfixiarla y ponerla de rodilla, pero no puede faltar, entre nosotros, en ninguno de los momentos, la sensibilidad para con los demás, con la facultad de sentir vivamente, desde la emotividad, esa solidaridad.


Actualmente bulle las emociones negativas como el estrés, fatiga, pánico, entre otras, por muchas razones que siembra esta Pandemia, pero ver una persona en el suelo y no ayudarla a levantar por el temor al contagio, o no compartir cualquier bien, por el miedo a luego necesitarlo no son del buen cubano generoso, comprensivo, dispuesto siempre a ayudar, responsable, flexible, que valora la solidaridad sin importar el peligro.


Es muy importante mantener y cultivar la calma, con la mejor inteligencia emocional, ante la presente situación atípica o extrema que trastoca hasta la facultad de sentir, nuestro sistema nervioso, a través de los cinco sentidos, por tantas variaciones que provienen del medio externo al sentir el juego con la misma muerte.


Es real comprender que cada persona maneja, diferentemente, la sensibilidad, pero pasar al otro bando, que advierte la estimada lectora, de los inmutables ante el dolor ajeno, a pesar de este conflicto, es abandonar ser humanitario sin ningún tipo de sensibilidad.


Al perder el valor de conmovernos y compadecernos por los demás, mutilamos nuestras emociones y nos alejamos de ser una buena persona, que quiere decir muchas cosas más que ser amable, respetuosa, generosa, comprensiva, al ya no estar dispuesta a sacrificarte por el prójimo.


Como bien dice la reconocida científica francesa, Marie Curie, “la vida aún es más gratificante cuando se pueden atender las necesidades de nuestro entorno... La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones•”. Mientras Gabriel García Márquez dice: “La sensibilidad desaparece y la razón comienza a embotarse hasta cuando se pierde la noción del tiempo y del espacio”.


El escritor y pensador colombiano, Fernando González Ochoa, reflexiona: “Quien huye de la vida es porque ama demasiado a la vida. Los hombres vulgares creen que un filósofo es un hombre de alma árida. Todo lo contrario. ¿Cómo puede analizar la vida el que no tiene el corazón repleto de vida? ¿Cómo puede conocer las pasiones, y los deseos, y los movimientos del alma, el que no tenga un alma atormentada?”

 

 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
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Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.

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