13 de agosto, amanecer en Birán

  • Hits: 955
Fotos: CubadebateFotos: Cubadebate
 
Amanece en Birán. El sol se filtra entre las hojas y una mujer acaricia a su hijo recién nacido. Sus brazos lo envuelven y ella lo mira con mucha ternura. “Parece que eso que yo traigo aquí va a ser algo grande”, había dicho hacia unos días. Y había nacido envuelto por el “manto de la Virgen”, según le contó Isidra, la comadrona. Quizás este pequeño estuviera destinado para grandes cosas.
 
 
Andando el tiempo, la presencia de muchas mujeres no se apartará de su vida. Manos femeninas que curarán sus heridas, que lavarán su ropa, que acariciarán los cabellos ensortijados del niño de Birán. De la mano de una hermosa mujer entrará a la Iglesia Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Banes, para unirse en matrimonio.
 
Biran Holguin2
 
En el Moncada, dos mujeres estarán junto a él, latiendo junto a su corazón. En la Sierra, otras rondarán su camino, algunas haciéndose indispensables, adivinando sus deseos y órdenes, ayudando a la ingente labor de dirigir una guerra irregular. Habrá campesinas que llevarán su nombre en los labios mientras en las amplias faldas esconderán armas y medicinas para los rebeldes.
 
Habrá combatientes con mariposas en el pelo, sus Marianas, dispuestas a todo por la Revolución, y por él. Se convertirá en “novio de todas las niñas”. Cuando entre a La Habana el 8 de enero, miles correrán tras su caravana, querrán tocar sus manos abrazarlo, besarlo.
 
Biran Holguin3
 
Y a partir de allí, la historia de Fidel junto a las mujeres de su Patria, esa otra gran mujer, será inmensa, inolvidable. Ellas lo amarán incondicionalmente. Pedirán por él a todos los santos posibles. Sufrirán por su salud, por cada una de sus enfermedades y cuando ya no esté, seguirán amándolo. Porque él sembrará en ellas mucho más que un cariño filial. Les abrirá las puertas de una vida nueva. Las enseñará a soñar.
 
Pero para eso falta mucho tiempo. Ahora Lina abraza el pequeño Fidel. Y sonríe. Quizás este pequeño este destinado para grandes cosas.

Escribir un comentario

Comentarios  

# Cristina 13-08-2018 16:06
Siempre siento que las palabras no expresan, lo que quisiera decir cuando me refiero a nuestro invicto Comandante en Jefe, consiente (como escuche en una crónica) que nunca podrán abarcar el alto, ancho y profundidad de su ejemplo, pero cuando veo hechos como el de esta lluvia de estrella...entonces digo...no hacen falta palabras..TODOS SABEMOS QUE ES FIDEL.. y hasta la madre Natura lo acaba de expresar, regalando a nuestro Comandante una lluvia de estrellas, el día de su 92 aniversario., ¿misterio?, puede ser, pero Marti dijo: Honrar, Honra...y hasta el Universo Celestial, agradece su existencia, y no escatimo' un regalo para El junto a su pueblo.
Responder
# Ventura Carballido Pupo 13-08-2018 17:18
A FIDEL EN SU 92 CUMPLEAÑOS

Elogio de un comandante eterno: Fidel

Ventura Carballido Pupo

“La Revolución no se concreta a exponer ideas, sino a realizar ideas, la Revolución no es teoría, es sobre todo hechos. Y cuanto la Revolución se ha propuesto, lo ha logrado”. Fidel
Noventa y dos años de su nacimiento; vida cargada de gloria y de victoria, de grandes hazañas, sembrando amor por el planeta, al lado de los desvalidos de la tierra; cabalgando con su pueblo redentor.
Con sus nueve décadas y a lo largo de los años de la Revolución, ha impulsado y dirigido la lucha del pueblo por la consolidación del proceso de transformaciones, su avance hacia el Socialismo, por la unidad de las fuerzas progresistas, por los cambios económicos y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, así como en el enfrentamiento a las agresiones externas y la conducción de una activa política exterior de principios.
Ese es nuestro Fidel, el de los pobres del mundo, el intrépido Comandante, del que muchos se preguntan ¿cómo ha podido demostrar tanto altruismo, exponiendo tantas veces su vida por otros?
El espacio resultaría ínfimo para poder relatar quién es Fidel: el hombre de la expedición de Cayo Confites, del Bogotazo, el que enfrentó a los sicarios de Batista y enardeció a la Universidad de La Habana por el camino revolucionario; el joven del Moncada, del exilio, del Granma, el de la Sierra Maestra; el de los momentos difíciles en las Coloradas y el del encuentro en Cinco Palmas con su hermano de sangre y de batalla y con los pocos combatientes que quedaron.
El guerrero de las grandes contiendas contra fuerzas superiores en hombres y armas; el líder al frente de la Columna Uno José Martí el que triunfalmente entró a La Habana un 8 de enero de 1959 luego de recorrer las principales ciudades de Cuba, mostrando auroras de libertad para la patria sumida tantos años en la ignominia y el atraso.
El Fidel que ha sido ejemplo como dirigente al frente de las difíciles batallas, el que estuvo a punto de perder la vida en el Río La Rioja cuando se dirigía a socorrer a los damnificados por los embates del Ciclón Flora en 1963. Ese es Fidel: el que con sesenta mil milicianos dirigiendo la Operación Jaula enfrentó las bandas contrarrevolucionarias alzadas contra los poderes del estado; el de la epopeya de Playa Girón encima de aquel tanque de guerra, dirigiendo el épico combate contra las fuerzas mercenarias. En fin es el Fidel a quien han tratado de borrar retrógrados pensamientos planificando más de seis centenas de atentados.
Ese es el Comandante Fidel Castro: el que lo ha dado todo, quien desafía su salud quebrantada y sigue con el fusil de ideas defendiendo a los humildes. No es el hombre de letras solamente; es el hombre de acción, el que ha hecho comprender a su pueblo y a las fuerzas revolucionarias del planeta el sentido de organización, el arte de enfrentar al enemigo y la necesidad de la preparación militar, política e ideológica como armas indispensables para la formación y el fortalecimiento de la conciencia.
Es el Fidel fidelísimo, el hombre de América, el que juzgado en solitario pronunció aquel discurso de autodefensa inmortalizado como La Historia me Absolverá; el que revivió aquella frase célebre de Villena cuando expresó "Hace falta una carga para matar bribones”; el que con desbordante emoción dio lectura a la histórica Carta de Despedida del Che escrita ante el llamado de las otras tierras del mundo reclamando el “concurso de sus modestos esfuerzos”; ese el Fidel , quien diera más tarde, con un manifiesto sufrimiento, la triste noticia de la muerte del Guerrillero Heroico.
El comandante Fidel fue quien ante la Organización de Naciones Unidas aquel 26 de septiembre de 1960, denunció frente a frente, al preponte Gobierno Norteamericano y a sus lacayos de América; quien despidió a los cubanos víctimas del crimen en el vuelo de Barbados; el que con una inteligencia, valentía y entereza manifiesta dio a conocer una proclama al pueblo de Cuba para hacer entrega de sus responsabilidades ante el imperativo impuesto por su estado de salud y confiar la dirección de la Revolución a otro de los paladines y compañero en todas las batallas: el Primer Vicepresidente Raúl Castro.
Ese es el Fidel de todos, el que sigue ayudando a la humanidad; el de la Cumbre de Río, el que ha librado una tenaz batalla a favor del medio ambiente, el amigo y hermano de Chávez. Ese es Fidel, quien en el 2005 llamó a cuidar la Revolución porque los propios revolucionarios podíamos autodestruirla, al que adoramos con intensidad; el Comandante glorioso, valiente, el inmortal, el imprescindible.
Sigue siendo aquel Comandante, el Primer Ministro del Gobierno después de 1959, que se hizo revolucionario en el fragor de la lucha en la universidad; el que luego se fue al Turquino con cuatrocientos médicos y veintiséis estomatólogos para entregarle simbólicamente sus títulos de graduados en reconocimiento a la primera promoción de profesionales de la Salud formada por la Revolución “de los humildes, por los humildes y para los humildes”.
Fidel, el carismático, agradable y servicial. Fidel es mucho Fidel. Ante el impacto de su personalidad la impresión que deja en cada uno es detectable; su huella es palpable porque: “Todos tenemos un Fidel particular a quien agradecer: el Fidel que nos educó en que siempre resta algo por decir; el Fidel que nos enseñó a no pedirle permiso a nadie para ser revolucionarios; el Fidel que nos inculcó que el derecho humano más legítimo, es el de soñar; el Fidel que se ha sabido ganar la admiración de todos, hasta de los que no están, porque la vida ha demostrado que a Cuba se le puede querer también desde la distancia. Y Cuba es Fidel”.
Responder
# Guest 15-08-2018 12:11
fidel es muy bueno
Responder