
La fábrica Lidia Doce, fue la sede del homenaje colectivo, donde se le entregó una carta de agradecimiento a todos los participantes en la jornada. Foto de la autora
Juro que quería botarlo. En serio. Pero no pude. El ímpetu del "Plan Tareco" sucumbió ante la recomendación de la abuela: "Aquí nada se bota. No sabes si lo puedas necesitar después".
Read more Se recicla a domicilio
Una sana relación con nuestros miedos pasa por su aceptación a partir de la cual los identificamos, exploramos y sentimos, para gestionarlos y transformarlosPágina 972 de 1554