Vestido, collares, tacón… media hora para el maquillaje y una sonrisa que se pinta sola. Un día especial lo amerita. Es una fecha a la que se apuesta como si fuese la cumbre de la felicidad, una salida para ingresar a la cartera, en lugar de ingresar la cartera en un sitio de salida, o lo que es lo mismo, cobrar en lugar de gastar. Realmente sui géneris ¿verdad?