Cuando en 1959 el físico estadounidense Richard Feynman propuso manipular átomos desde la química, hacer ingeniería en la nanoescala, nadie le hizo caso. Algunas décadas después, en 1986, un ingeniero de la Nasa –Erick Drexler- desempolvó aquellas ideas conceptuales de fabricar máquinas de tamaño increíblemente pequeño.