De niño nunca pensó que la tapicería iba a ser parte de su vida, y no es cualquier tapicería. Va más allá de las tachuelas o las telas con las que se podría forrar un sofá en donde te sientas a platicar con tu familia. Yoandri Velázquez Labrada tapiza el “lecho” que acoge las vidas quebradas que van a la eternidad.