Fidel y el Lenin
- Por MSc. Víctor Alejandro Aguilera Nonell
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Visita realizada por Fidel a las obras constructivas del Hopital Lenin el 31 de julio de 1964.
Cuando el 26 de febrero de 1959 Fidel se reunió en Yareyal con las clases vivas de Holguín y Gibara para conocer de primera mano los pormenores de la situación social de la población, uno de los planteamientos de mayor peso escuchado fue sobre las problemáticas del sistema de salud que afrontaba el norte de la provincia de Oriente.
El territorio apenas contaba con cinco pequeños hospitales, atendidos por 22 médicos y en su totalidad no excedían las 296 camas. A ello agregar que las condiciones del hospital civil de Holguín eran verdaderamente deplorables y no se contaba con hospital infantil. Ambas cuestiones fueron prioridad desde entonces para el Gobierno Revolucionario.
El profundo programa social implementado por la Revolución a lo largo de todo el país posibilitó, desde los primeros años, diseñar un amplio programa de acciones que transformó la compleja realidad nacional. Entre las obras de mayor impacto, teniendo en cuenta la infraestructura creada y el volumen de personas a recibir sus servicios, se encontró la construcción del Hospital General Vladimir I. Lenin de la ciudad de Holguín. Se proyectó para atender una extensa población perteneciente a las zonas que abarcaban desde Las Tunas hasta Sagua de Tánamo, por el norte, y desde la costa atlántica hasta Bayamo.
Inauguración del Hopital Lenin, el 7 de noviembre de 1965.
El 24 de abril de 1961 dio inicio la construcción del hospital en áreas que hasta entonces habían pertenecido al terreno deportivo de la antigua Sociedad Liceo de Holguín y a un vertedero adyacente. La obra ocupó un área de fabricación de 28 mil 054 metros cuadrados, además de 33 mil 560 repartidos en caminos internos, áreas verdes y parqueo. Para el Comandante en Jefe y primer Ministro del Gobierno Revolucionario Fidel Castro Ruz, la obra fue considerada de muy alta importancia, lo cual llevó a que fuera monitoreada desde sus inicios en reuniones a todos los niveles. En varias ocasiones, en sobrevuelos realizados por el líder de la Revolución sobre la ciudad de Holguín, le solicitó a sus pilotos que se acercaran lo más posible a la obra para poderla observar. Desde las alturas, también se presentaba como majestuosa ante la vista humana.
El 31 de julio de 1964, tras participar en un amplio recorrido por la provincia de Oriente, vinculado a las actividades conmemorativas por el 26 de Julio, Fidel llegó hasta Holguín y visitó las obras constructivas del hospital. Como era característico en él, recorrió diversas áreas, conversó con ingenieros, constructores, obreros. Se interesó por la ubicación del equipamiento médico que en gesto de solidaridad internacional el gobierno de la Unión Soviética donó a nuestro país. Analizó la marcha del plan constructivo, los atrasos e incumplimientos, algunos de ellos provocados por las afectaciones meses antes del ciclón Flora, y las necesidades más acuciantes para terminar la obra civil y ponerlo en funcionamiento. Su visita significó un impulso importante y un compromiso para concluirlo en el 48 aniversario del triunfo de la Revolución Soviética.

El ritmo constructivo llevado a cabo en 1965, con apoyo de los diversos sindicatos del regional y la entrega de 56 mil 620 de horas de trabajo voluntario del pueblo holguinero y colaboradores de diversas partes del país, hicieron posible que el 7 de noviembre de 1965 se pudiera inaugurar el más moderno hospital construido por la Revolución, dejando atrás la oscuridad, pobreza e insalubridad del pasado.
Con un costo total de seis millones, setecientos mil pesos, la instalación asistencial contó con un edificio principal de seis plantas, anexos un hospital policlínico, anfiteatro, un pabellón de oncología, albergue para el personal médico de guardia y totalmente aislados un hospital psiquiátrico y otro para infecciosos. El total de camas para ingresos era de 900. El hospital en su categoría de general contaría con las especialidades de Medicina interna, Cirugía general, Anestesiología, Obstetricia y Ginecología, Prematuros, Ortopedia, Quemados, Oncología, Infecciosos y Psiquiatría. El personal especializado estuvo integrado por 150 médicos, 450 enfermeras y 50 técnicos, además del equipo administrativo, lo cual sumó cerca de mil trabajadores.

A las 8:30 de la noche del 7 de noviembre de 1965 los acordes del Himno Nacional retumbaron en la Plaza Lenin, obra construida a un costado del hospital (donde posteriormente se edificó la Facultad de Ciencias Médicas). Más de 80 mil personas se congregaron para celebrar el nacimiento del segundo mayor hospital del país y el más moderno de todos. Aquella noche de regocijo se escucharon las palabras del Ministro de Salud Pública cubano José Ramón Machado Ventura, quien explicó el crecimiento de la asistencia médica en el país y la ampliación de sus instituciones. Por su parte el Viceministro de Salud Pública de la Unión Soviética Avalik I. Burnaziam, calificó la obra como “un logro del heroico pueblo de Cuba en su trabajo creador”.
Las palabras centrales del acto estuvieron a cargo del mayor impulsor de la obra. Fidel agradeció el apoyo brindado por la Unión Soviética, al donar todo el equipamiento del hospital, mucho más de lo acordado en el primer momento. Alguno de aquellos equipos eran los primeros de su tipo en llegar al país. Ponderó el esfuerzo realizado por directivos, ingenieros, obreros y voluntarios en su edificación y explicó el significado del crecimiento que en los años de Revolución había tenido la Salud Pública nacional repercutiendo en el mejoramiento del nivel social de la población.

Aquella noche un añorado sueño se convirtió en realidad, nació un hospital del que todos hablarían en bien. Un símbolo del porvenir, una institución a la que holguineros, orientales y cubanos en sentido general le agradecemos sus inmensos logros, su historia y la de los miles de profesionales de alto nivel que día a día han entregado y entregan lo mejor de sí en post de la vida humana.
