En Gibara, los estudiantes también lucharon por sus derechos

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Gibara panoramicaUna vista panorámica de la Gibara actual.

 

Gibara, pueblo fundado en 1817, fue un sitio próspero durante todo el período colonial. La habilitación de un puerto con aduana de tercera clase a partir de 1922, trajo aparejado un desarrollo ascendente de la actividad comercial, y más tarde, un crecimiento gradual de la población porque como consecuencia de la protección lograda con su sistema defensivo, compuesto por una batería de costa, una línea defensiva entre Gibara y Holguín integrada por varios fortines y una muralla que bordeaba todo el casco poblado, muchas personas con capital se asentaron en el pueblo y así lograron tener a salvo sus riquezas.

Esa situación fue cambiando al iniciarse el siglo XX a causa del establecimiento del Ferrocarril Nacional, que hizo perder importancia al puerto como centro importador de mercancías y para el traslado de pasajeros en las costas de Cuba. También influyó la poca profundidad existente en el puerto, y especialmente en el área de los muelles, que no permitía recibir buques de mayor tamaño.


Por otra parte, al abrirse las operaciones portuarias en Vita (Santa Lucía) y en Cascarero (Chaparra), así como las de Juan Claro y Antilla, quedaron a Gibara muy pocas posibilidades de exportación. Además, el cultivo del tabaco, que generaba importantes cargas exportables en la medianía del siglo XIX, fue cediendo terreno a otros productos agrícolas y ya en el siglo XX carecía de importancia comercial en la zona.

Todo ello influyó en la decadencia económica de gran parte de los habitantes de la Villa Blanca, provocando el éxodo de muchas personas hacia otros lugares del país en busca de empleo, pues en Gibara era cada vez más difícil hallar el sustento diario para la familia.

Un cálculo realizado por el periódico Tribuna Libre dio por resultado que en ese período, la circulación fija de dinero en Gibara ascendía tan solo a 13 mil 830 pesos mensuales. Esto incluía los trabajadores del Estado en todas sus dependencias y los obreros fijos del ferrocarril, de los almacenes de Martínez, del Teatro Unión Club y de otros centros.

Andrés Avelino Pascual Mariño escribió sobre esta etapa:
A inicios de 1941 seguía agudizándose la crisis, algunas tiendecitas cerraron y muchas familias se fueron para Holguín, y otras, de los campos, expulsadas de sus tierras vinieron para Gibara. En la Loma, detrás del Cuartelón y en Los Colgadizos se levantaron centenares de bohíos, refugio del hambre y la miseria.(…)


Al puerto solo venían los vaporcitos “Oriente” y “Tropical” trayendo algún trasbordo y llevando frutos del país.
Esta situación también afectó a los estudiantes gibareños, las escuelas existentes eran pocas y en su mayoría privadas.

En el año 1933, en el local sito en la calle Independencia esquina J. Peralta se abrió la Escuela Pública No. 1, para niñas, y no fue hasta 1939 que admitió alumnos de ambos sexos. Contaba ese centro estudiantil con excelentes profesores en el orden académico y humano, pero solo llegaba hasta octavo grado, lo que significaba que para continuar estudios debían trasladarse hacia Holguín o Santiago de Cuba, con los gastos adicionales que ello ocasionaba en transporte, hospedaje y alimentación.

Muchos querían estudiar, pocos tenían el dinero suficiente para hacerlo. Esa realidad provocó que los estudiantes organizaran una huelga en la propia escuela, pidiendo una escuela superior. La misma se inició el 12 de mayo de 1947 y fue secundada por toda la población.

La huelga duró varios días, durante los cuales los estudiantes permanecieron sin salir de la escuela. Recibían alimentos a través de jabas que subían con sogas por los balcones. Este grupo de alumnos contó con la cooperación de algunos profesores del centro y el apoyo de diferentes sectores de la población como comercio y transporte, los cuales se unieron a los huelguistas y paralizaron completamente sus actividades. Gibara se declaró “ciudad muerta” por varios días y otros pueblos cercanos como Puerto Padre y Holguín colaboraron con el movimiento.

Después de intercambiar gran cantidad de mensajes y documentos con autoridades gubernamentales a distintas instancias, la huelga se disolvió sin lograr sus peticiones, razón por la cual algunos pedagogos gibareños estuvieron dispuestos a impartir clases de forma voluntaria, lo que permitió iniciarlas en septiembre de 1947.

Entre estos educadores estuvieron la Doctora en Pedagogía Carmen Villar Ruíz, quien fungía como Directora; los también Doctores Isabel Yapur Salamé, Isabel Díaz Alavedra, Julia Aguilar Ramos y Ernesto Pérez Toledo. Formaron parte además de este grupo inicial los profesores Rosa Elena Lotti Muñiz, Elsa Bermúdez García, Ana Pastora López, Ramón Cruz Alonso, Dulce Amparo Pérez Toledo, Rafael Carlos Rodríguez Sánchez, e Isolina Barreiro. Otros profesores impartieron clases gratuitamente también en la escuela superior, pero por corto tiempo.

En octubre de 1948, la escuela se reconoció estatalmente, sin embargo, no fue incluida en los presupuestos municipales hasta el 23 de agosto de 1951 por Resolución Ministerial.

La Acción Revolucionaria Guiteras contribuyó activamente a la organización de esta huelga. Aunque los participantes en este movimiento popular fueron reprimidos violentamente por efectivos del Ejército, sus demandas transcendieron y ambas se lograron tiempo más tarde.

A partir del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el panorama educacional en Gibara se transformó completamente; y hoy próximos a conmemorar 74 años de aquel acontecimiento, su red escolar está compuesta por 115 centros educacionales públicos, que incluyen escuelas primarias , secundarias básicas y preuniversitarios, los cuales han dejado su huella en todos los lugares del territorio, pero lo que nunca soñaron los gibareños fue contar con un Centro Universitario Municipal donde se forman profesionales competentes en diferentes especialidades , tanto en los niveles de pregrado como de posgrado y donde se favorece su inserción en las dinámicas sociales y productivas del municipio para continuar su desarrollo exitoso hacia el futuro.


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