
Existe una costumbre bastante extendida: asociar los girasoles con la felicidad, la infancia con la inocencia y los libros ilustrados con lecturas inofensivas. Tres prejuicios por el precio de uno. Basta abrir Girasoles en el armario, de Giselle Lucía Navarro, para descubrir que una niña puede comprender más de lo que los adultos admiten y que la belleza no tiene por qué ser inocente.
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