Norge y el arte de hacer tabaco
- Por John Alex Fernández Leyva
- Hits: 127
Fotos: Ariel M. Nico
Con más de cuatro décadas dedicadas al arte de elaborar el tabaco, Norge Calixto Borges, tabacalero de exportación en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Jesús Feliú Leyva perteneciente a la Empresa de Acopio, Beneficio y Torcido de Tabaco Holguín, mantiene el compromiso de seguir aportando a la economía del país desde el sector.
Graduado de contabilidad en la Escuela de Economía de la Ciudad de los Parques, Norge llegó a la empresa por azar de la vida a la edad de 20 años, una promoción en la radio lo motivó a presentarse, y desde entonces, la rutina cambió.
“Asistí a un curso por nueve meses que ofrecía el centro, y me gustó hacer tabaco, quedándome luego como tabaquero de picaduras, más adelante por la calidad del producto soy incorporado a la exportación de ramas”, relata con una sonrisa reveladora de la pasión por el oficio.
La correcta elaboración del tabaco es un tema abordado por Calixto Borges con fervor. "La excelencia es fundamental, si hacemos cada día el trabajo con mejor calidad, el producto que obtendremos tendrá óptimas características”, afirma.
A medida en que se acerca a la jubilación, esperada con ansias, reflexiona sobre la trayectoria del equipo de trabajo. "El colectivo laboral es unido, mis compañeros son aguerridos y sacrificados, todo lo hacen con amor. Reconozco que el trabajo es duro, a pesar de realizarlo sentado, implica mucho esfuerzo".
Norge también añade: "Agradezco a Milagros Ochoa, figura maternal en mi vida laboral dentro de la empresa, quien me enseñó a controlar el carácter, educándome para proyectarme mejor ante la sociedad".
Durante el Periodo Especial en los años noventa, el trabajador formó parte de un contingente que le permitió conocer diferentes lugares del país y profundizar en el arte de las hojas.

Al contrastar el pasado con el presente, el tabacalero reflexiona sobre los cambios en la dinámica de trabajo a lo largo de los años. “Antes desarrollábamos actividades especiales, ahora por la situación que atraviesa del país, las circunstancias han cambiado a dinámicas convencionales".
Las dificultades diarias no son ajenas a la realidad laboral. "Gracias a la instalación de paneles solares en el taller, la situación mejoró considerablemente. Aunque el calor y las largas horas de trabajo, estoy feliz en el ambiente laboral".
A sus 62 años, Calixto Borges, nacido el 17 de junio de 1964, profesa pasión a un arte que aprendió y perfecciona con el tiempo. “Vengo a disfrutar al trabajo, mi compromiso va más allá de lo profesional; es cuestión de identidad", explica.
"Es fundamental llevarnos bien con los jóvenes y apoyarlos, estoy siempre dispuesto para enseñar a las nuevas generaciones, como mismo recibí formación a lo largo de mi carrera, incluyendo el curso de tripa corta en 1987 y otro en La Habana en los años noventa, es necesario compartir los conocimientos con compañeros. La experiencia brinda habilidades técnicas y la satisfacción de contribuir al crecimiento del equipo", comentó Norge Calixto Borges.
La norma a cumplir para cada día de trabajo es exigente; él mismo supera la cuota habitual, logrando entre 170 y 180 unidades al día.
"La calidad es primordial en el trabajo, y cada tabaquero tiene estándares específicos que cumplir. Por mis resultados obtuve reconocimientos significativos, uno de los más memorables es la medalla por veinticinco años de servicio porque simboliza dedicación al trabajo, también amor por el oficio que ha definido mi vida".
El Festival de la Calidad del Tabaco, fue el evento significativo para todos los involucrados en la industria que marcaba cada año. “En una ocasión, logré obtener el primer lugar en este certamen, estímulo que atesoro con cariño".
La calidad del tabaco es un tema que le preocupa profundamente. “Como maestro de calidad, siempre estamos trabajando para mejorar, a pesar de la llegada de materiales con estándares variables, me involucro activamente en ayudar a los compañeros".
Al hablar del futuro de la empresa, que celebra el aniversario 50 este año, sus deseos son claros: “Quiero que nos mantengamos como un colectivo cohesionado, donde no haya divisiones, sino una comunidad de hombres y mujeres trabajando por un mismo objetivo. A pesar de las complejidades que enfrentamos a lo largo de los años, especialmente durante la crisis de los años noventa, mantuvimos una actitud positiva".
Con nostalgia, recordó a su familia, compuesta por ocho hermanos de los cuales aún con vida solo tiene a tres. La pérdida de su madre a los 28 años fue un golpe duro para él.
La pasión por la música mueve la vida del tabacalero: "Empecé como aficionado en la casa de la cultura Manuel Dositeo Aguilera hasta que me evalué profesionalmente como cantante. Obtuve el segundo lugar del Festival Nacional de Artistas Aficionados Tabacaleros en La Habana", cuenta, recordando esos momentos con nostalgia.
También participó en otras actividades culturales como la peña "Recordando el ayer", donde se rinde homenaje a la música de la década prodigiosa. "Esta afinidad por el canto surgió durante un periodo difícil en mi vida, cuando apenas me recuperaba de una operación en la columna".
Cuando se le pregunta cómo describiría la labor del colectivo en una palabra, no duda en decir “aguerrida”. "Mi elección es el compromiso de los compañeros ante las adversidades. Todos están trabajando y cumpliendo con el plan.
La pasión por el oficio es evidente en cada palabra que pronuncia. “Esto es un arte, hay que ponerle amor, si no le pones amor a lo que haces, no obtendrás buenos resultados".
Norge Calixto Borges, no necesita carteles ni recordatorios; se guía por el deseo de mejorar constantemente en esta labor. El tabacalero representa la experiencia acumulada a lo largo de los años, el espíritu indomable de un colectivo que sigue luchando por la calidad y el bienestar en tiempos difíciles. Por eso, valorar no solo el producto final, sino también el arduo trabajo que se invierte en cada hoja de tabaco, permite conectar con la esencia de los obreros del sector.
