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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 18 Nov 2017 - 23:00

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Minería a cielo abierto
De la luna a la tierra

La minería a cielo abierto es la más agresiva para el medioambiente, pues las labores previas de tala, desbroce y escombreo implican devastar por completo la floresta natural y la capa de suelo vegetal para dejar el yacimiento en condiciones de extraer el mineral.

Cuando los mineros concluyen su trabajo dejan el lugar convertido en un verdadero paisaje lunar, donde la roca viva aflora a la superficie y no se aprecian vestigios de vida animal o vegetal, como venía sucediendo en el nordeste de nuestra provincia.

Para contrarrestar esta situación, desde principio de la década del 70 del siglo pasado se comenzó a trabajar en la reforestación de áreas minadas de la empresa niquelífera René Ramos, de Nicaro, en Mayarí; labor que luego se extendió a la Pedro Soto Alba de Moa.
Sin embargo, durante los primeros años la preparación del terreno y la siembra de árboles estuvieron muy por debajo del ritmo requerido, a causa de la falta de medios y fuerzas, y lejos de disminuir, aumentaban las zonas deforestadas.

Pero a pesar de los daños medioambientales , resulta necesario mantener o incrementar los niveles de extracción del mineral laterítico para la industria del níquel, convertida en uno de los principales sostenes de la economía cubana.

REHABILITACIÓN INTEGRAL

En enero de 2007 se creó la Empresa de Rehabilitación Minera (Remin), ante la necesidad de unificar estas labores, darle el requerido impulso para minimizar el impacto ambiental y restablecer el equilibrio ecológico en el menor tiempo posible.

El licenciado Arleydis Gamboa Cueto, especialista principal de la Dirección Técnica, dijo que el objetivo fundamental de esta entidad es completar los trabajos de restauración de las áreas minadas y devolverlas al patrimonio forestal.

Perteneciente a la Unión del Níquel, presta servicios completos de rehabilitación a las empresas de Moa y Nicaro, los cuales abarcan desde la siembra de plantas y preparación de suelo hasta la reforestación y cuidado de los nuevos bosques.

Las actuales exigencias implican lograr posturas no solo de casuarina como regeneradora de suelo, sino también de pinus cubensis, ocuje, marañón, icaco y otras especies autóctonas que le devuelvan al entorno sus características originales.

Impulsan, además, la conservación del suelo mediante la construcción de terrazas y barreras muertas, rellenado de los hoyos con materia orgánica, corrección de cárcavas y protección de taludes con retenedores de rocas, madera o biomantas de fibras vegetales.
La subdirectora técnica de Remin, ingeniera Sara Aponte Suárez, dio a conocer que en seis años de labor han logrado sembrar cerca de 30 millones de posturas de árboles con un nivel de supervivencia de más del 90 por ciento.

Destacó que junto con la reforestación , trabajan con intensidad en la rehabilitación de los terrenos minados y el mantenimiento de las plantaciones, gracias a lo cual han devuelto al patrimonio forestal mil 174 hectáreas con bosques formados.

NO ENTERRAR LA MADERA

El aprovechamiento de millones de metros cúbicos de madera, la mayor parte de los que se han estado enterrando durante años por el desbroce ante l avance impetuoso dela minería, es otro de los grandes desafíos que tienen por delante los factores involucrados en esta actividad.

Con ese objetivo se creó la Unidad Extractiva Industrial, perteneciente a la empresa agropecuaria de Moa y que cuenta con un aserrío en Quemado del Negro y una brigada de extracción para laborar en zonas contempladas en los planes futuros de la minería.

Su director, Rolando Rodríguez Guach, informó que cuentan con tres brigadas de taladores y una de carboneros, las cuales trabajan en las serranías, y un aserrío qu montaron con viejas máquinas recuperadas, algunas con más de un siglo de explotación.

“Nosotros, precisó, estamos aprovechando una parte de la madera porque no tenemos el equipamiento requerido y por eso solo procesamos de 40 a 50 metros cúbicos en bolo y alrededor de 20 aserrada, cantidades que pudieran incrementarse.

“La minería no para, aunque queramos no damos abasto; más de la mitad de la madera, buena parte de ella dura y semidura (preciosa) se pierde, es amontonada o enterrada durante el escombreo sin que podamos hacer nada.

“Esta situación se ha planteado en varias ocasiones y no hemos recibo respuesta, nos faltan equipos especiales para extraer los bolos desde las zonas montañosas de difícil acceso”, apuntó por último el director del establecimiento forestal.

Ante la imposibilidad de aprovecharlo todo, los trabajadores de las brigadas de extracción aplican la tala selectiva, es decir, cortan los mejores árboles, de mayor valor comercial y que están situados en lugares más accesibles.

Con la experiencia que le brindan más e 40 años en estas labores, Quintillo Matos Zúñiga aseguró que ellos van cogiendo los mejores palos, “no podemos con todo, porque es mucho lo que tumba la minería.

“La verdad que es un crimen, recalcó, aquí no sol se ha tapado mucho pino, sino también cantidades de majagua, caoba, cedro, roble, azulejo y ahora mismo están tumbando un cayo grande en la zona de Canta Rana y no hemos podido sacar ni uno”.

DETRÁS DE LA MINERÍA

La producción de posturas se ha incrementado. Fotos: del autorIncrementar el ritmo de las labores de recuperación, hasta ponerlas detrás de la minería, constituye el principal objetivo de la Empresa de Rehabilitación a fin de evitar que las áreas explotadas permanezcan desforestadas por mucho tiempo.

Pero para materializarlo requieren disponer de mayores medios y equipos especializados y comprensión de los clientes que contratan los servicios, como bien apuntó la licenciada Geisa Cuenca Torres, técnica de obras de ingeniería.

Explicó que quienes pagan estos servicios son las empresas niquelíferas, las cuales priorizan, lógicamente, las actividades productivas y en ocasiones reducen las contrataciones para no afectar los presupuestos.

Quiere decir que a pesar de los pasos dados, resulta imprescindible establecer una política integral de aprovechamiento de los recursos forestales y de rehabilitación y protección de las áreas afectadas por la minería a cielo abierto.

De lo que se trata es de cumplir al pie de la letra lo estipulado en la Ley 76 de Medio Ambiente para minimizar el impacto de la extracción y acarreo de mineral y las pérdidas de madera, de gran valor en el mercado internacional.


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