/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 Mar 2017 - 22:31

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Girón para no olvidar

A partir de 1961, Girón, esa playa del sur cubano, adquirió dimensiones histórica, nacional e internacional.

Mencionar el lugar ya no trae el sabor inconfundible de agua salada, ni el olor característico de arena mojada y salitre. Girón ahora viene acompañado de heroísmo juvenil, por los cientos de bisoños que se estrenaron en las armas, para defender el suelo patrio de las garras de los mercenarios que entraron por allí dispuestos a destruir a la Revolución.

Junto a Girón estará, por siempre, la palabra victoria, porque en menos de 72 horas el pueblo aguerrido de Cuba le frustró el malévolo propósito de triunfar en el ataque. El Girón cubano es una respuesta digna al sueño trasnochado de vencernos, es rebeldía, resistencia, altruismo y combate.

En esa epopeya cayeron heroicamente seis holguineros. Hoy cien compatriotas de esa gesta, militan en la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en la provincia.

Con este trabajo quiero honrar a todos los que empuñaron fusiles y ocuparon espacios en tanques y aviones en aquellos días de abril hace 55 años, cuando vestidos de bandera tricolor y estrella solitaria, defendieron a la Patria y se protagonizó la primera derrota del imperialismo en América.

Fue una historia de guerra comenzada por el ablandamiento psicológico del pueblo y para eso nació Radio Swan con un estribillo intencional: “¡Madre cubana!, escucha esto: la próxima ley del gobierno será quitarte a tus hijos desde los cinco hasta los dieciocho años”.

Cuando pensaron que todo estaba “blandito”, comenzó la acción desestabilizadora, con exmilitares y esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar, latifundistas, grandes propietarios,  casatenientes, grandes comerciantes, magnates industriales, personas de posición acomodada,  elementos del lumpen y de otros estratos sociales, todo un ejército mercenario entrenado por meses y bien pertrechado que ilustraba las intenciones.

El diseño creado: Formar una cabeza de playa, constituir un gobierno provisional y pedir ayuda a Estados Unidos.

Al amanecer del 15 de abril vinieron aviones camuflados y echaron su carga de muerte sobre aeropuertos cubanos, para destruir en tierra la precaria fuerza aérea del país. Vimos a un Eduardo García Delgado erguirse sobre su muerte e inmortalizar, con su propia sangre el nombre de Fidel.

Llegaron dos días después de este preludio a consumar su proyecto interventor. La Ciénaga de Zapata llena de sangre de sus mejores hijos, milicianos de todas las edades y casi niños empuñaron las armas y protagonizaron actos heroicos, porque al pasado no podía volverse.

Dentro de aquella hecatombe emergió Nemesia, la flor carbonera, quien “vio caer muerta a su madre y sangrando a sus hermanitos”. A partir de ese momento se truncó la felicidad de tener sus primeros zapaticos blancos.

En apenas tres días, la llamada Operación Pluto de los organizadores cayó descuartizada en las arenas de la Playa.

El comunicado del Gobierno revolucionario de Cuba puso el epílogo de la aventura yanqui: “Fuerzas del Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional”.

Terminó Girón, una victoria cubana, para no olvidar y una derrota gringa la cual, siempre, debe acompañarse de Remember.


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