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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 23 Oct 2017 - 17:47

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Una “Tabarich” holguinera

Foto: Cortesía de la entrevistadaSi digo que los jóvenes tendrán su Festival Mundial en Sochi, una ciudad rusa bañada por las aguas del Mar Negro, no estaría haciendo nada más que restándole algunos grados al punto máximo de ebullición al elemento químico agua (o sea, descubriendo el agua tibia). Tampoco sería noticia decir que Cuba participará con una numerosa delegación, entre los cuales se encuentran también holguineros. Vaya, que eso se sabe.

Ahora, si les presentara a una delegada holguinera al Festival Mundial de los Estudiantes que desde hace un año vive en Rusia, entonces sí comenzaría a ganarme el salario de periodista.

Su nombre es Dania Navarro, tiene 27 años, vive actualmente en Ufa, capital de la Republica de Bashkortostan, Rusia, y en su perfil de Facebook, asegura que estudia en Уфимский государственный нефтяной технический университет… No, ¿verdad? Yo tampoco. Por eso, y como yo al ruso no le voy más allá del “tavarich”, el “espaciba” y el vodka (extraseco y con hielo, por favor), le pregunté a ella, chat mediante: “Chico (risas), ahí lo que dice es Universidad Tecnológica del Petróleo de Ufa”.

Y es cierto, como también lo es que la protagonista de esta historia llegó a Rusia el 7 de octubre de 2016, o sea, hace hoy, exactamente, un año:

“Al graduarme en la Uho como Ingeniera Industrial comencé a trabajar en la Empresa Comercializadora de Combustibles de Holguín donde, además de mi adiestramiento, desempeñe diferentes funciones.

“Cuando llegaron las becas para estudiar en Rusia la solicité por embullo como decimos por allá, y jamás pensé que me fueran a aprobar. Al pasar los meses, en un contexto un poco difícil pues mi papá se encontraba hospitalizado, supe que me habían seleccionado por el Ministerio. La decisión de venir fue muy difícil, tuve que llenarme de valor. Como te dije, actualmente estudio en la Universidad Tecnológica del Petróleo de Ufa, y después de un año de preparatoria en idioma ruso, curso ahora el primer año de la maestría en Seguridad tecnológica y ambiental en la industrial del petróleo y gas”.

“Los rusos están contentos con nosotros acá porque dicen que después de tantos años ‘los cubanos regresaron a Ufa’. Ellos recuerdan con cariño a los que estuvieron aquí décadas atrás. Dicen que los cubanos resaltamos por la alegría. En el 2016 llegamos 22 estudiantes cubanos, y hoy somos 49”.

Como Rusia ha sido siempre para los cubanos, algo así como una de nuestras fronteras más románticas. Y también porque pienso con total vehemencia de que los muñequitos rusos habitan aún en alguna isla desierta de mi memoria, donde tienen Visa Abierta los músicos de Bremen, Orejitas a Cuadros, Tusa Cutusa, el pajarito Tari, Fantito (el de la espiga, ya saben), Lolek y Volek, “Deja que te coja”, y hasta el cartero fogón y Tío Fiódor. Y qué sé yo, hasta por influencia Dostoyevskiana, me alejé de las preguntas de rigor, y le solicité una descripción del lugar “a lo literatura rusa”:

“Actualmente estamos en otoño. Aquí es muy lindo ver el tránsito de una estación a otra. Ahora predominan los tonos amarillos, los árboles pierden las hojas, pero no solo eso, se acelera el ritmo de estas personas y su carácter comienza a cambiar, se ponen serios. Casi pudiéramos decir que cambian con el clima. Cuando hay sol tienden a sonreír, cuando llega el invierno se muestran callados y hasta duros.

“A mí, en lo particular, me encanta el otoño, puedes vestir elegante, con esos colores chocolate, amarillos, grises que tanto nos gustan a las mujeres. Hace frio, pero no tanto y al mirar por doquier parece que miras una postal. Podría parecerte simple, pero si hay algo que adoro de aquí, es que siempre hay gorriones. Eso me recuerda a Cuba”.

Y como el Clima forma parte del primer cuarto de hora en la conversación de cualquier cubano: “Actualmente la temperatura está entre 1 y 9 grados y llueve a menudo. La temperatura más baja que he experimentado aquí fue de 41 grados bajo cero en diciembre pasado. Casualmente estábamos en la calle, realizando el cambio de Visa y al salir de las oficinas nos percatamos de que ese frio no era normal. Esperando la guagua sentía que se me congelaban los pies, no había voluntad para sacar las manos de los bolsillos. Incluso dentro del autobús era horrible el frio. No se podía casi respirar. Llegamos directo a poner los pies y las manos cerca de la calefacción y a tomar mucho té.

“Cuando llegué a Rusia lo que más me choco fue no conocer el idioma. Donde quiera que miraba no entendía nada. No sabía ni cuál era el baño de mujeres si no tenía la figura dibujada. Y lo otro que me chocó muchísimo, y a lo que aún no me adapto, es al carácter frío de las personas y como te hablan, pues tal pareciera que te están peleando”.

“¿Tablazos? Muchos (risas). Recuerdo, por ejemplo, un patinaje artístico en medio de una avenida. Todo estaba muy resbaloso y bajándome del autobús ahí mismo me abracé del piso. Mis compañeros, por reírse, se cayeron también. Hasta paramos el tránsito por un momento. Los rusos nos miraban y se reían. Eso sí, nadie te ayudaba, pues ellos sabían que si lo intentaban caerían también.

Delegada al Festival…

“Haber sido seleccionada para participar en el Festival fue algo inesperado, es una de esas cosas que te llenan de orgullo. Lo veo como otro logro en mi vida y una oportunidad excelente de representar a mi país. Además de que ha llenado de orgullo a todas las personas que me quieren.

“Desde mayo o junio la embajada cubana en Rusia había pedido propuestas de candidatos a delegados al Festival, y habían dicho que se haría una selección. Ya me había olvidado de eso, y estaba en Cuba de vacaciones cuando me llamaron de la Unión CUPET para decirme que me habían seleccionado como delegada directa, representando a los estudiantes de Ufa. Realmente no lo creí del todo hasta que estuve en La Habana, de regreso para acá, y me lo confirmaron”.

“Desde pequeña, en mi casa me inculcaron los principios de la Revolución y las figuras de Fidel, Che, Camilo se hicieron una parte más de mis lecturas cotidianas. Los admiro enormemente, para mí son muy grandes.

“La muerte de nuestro Comandante la viví aquí en Rusia. Fue algo muy duro. Pero agradecemos a los rusos sus muestras de respeto y solidaridad. Al caminar por las calles nos preguntaban de dónde éramos y cuando decíamos Cuba, ellos nos decían en español unas palabras que ya se nos hacen habituales: Fidel Castro, Che Guevara… ¡Hasta la victoria siempre!

Lo que más extrañas…

“Se extraña todo, hasta lo que antes te molestaba. Pero lo que más extraño de Cuba es a mi familia, que incluye a mi perra, pues sabes que estás lejos cuando ellos más te necesitan, o que si te sientes mal no están ahí para decírselos, pues tampoco puedes llamar y contárselos. Ellos solo ven las fotos y esa sonrisa que uno siempre muestra ante la cámara. Una sonrisa que no llega a los ojos...

“A mis padres, a los que les agradezco lo que soy hoy, porque me enseñaron desde pequeña a ser responsable y luchar por lo que quiero en la vida. Porque han dado todo lo que tienen, dejando al lado sus intereses para que yo pueda realizar mis sueños. Y también esas personas a las que hoy les doy gracias porque siempre estuvieron allí apoyándome y incondicionalmente a alcanzar mis metas.

¿Conoces Sochi?

Solo por imágenes, pues me gustan los deportes y esta ciudad fue sede de los juegos olímpicos de invierno. Es una ciudad hermosa, como lo son las ciudades rusas. La celebración de este festival coincide con el 70 aniversario de la celebración del primero, el 60 aniversario de la celebración del festival en Moscú en 1957, y el centenario de la Revolución de octubre. Será una excelente oportunidad para mostrar a los jóvenes del mundo la hospitalidad rusa y honrar estas fechas que para ellos tienen una gran importancia.

¿Algún consejo térmico-cultural para tus compañeros de Festival que están por llegar?

“Bueno, he conversado con algunos de ellos. En Sochi para esos días se prevé una temperatura agradable de unos 17 a 20 grados. No obstante un abrigo nunca está de más. Culturalmente ya podrán experimentarlo. Solo decirles que aquí se habla bajito, porque los cubanos, según ellos, hacemos mucho ruido”.

Rusia no solo me hace recordar a Tolstói a Chéjov, o a Pushking. También me trae de vuelta al viejo leyendo en la sala aquellos libracos de nombres impronunciables para mi edad; mi proyector de rollitos, el sabor de las compotas de manzanas y la imagen de niños cachetudos asomando por la etiqueta, el mocromático “Krin-2018” ganado por mi mamá por el Plan CTC, y hasta algún que otro casete con cinta empatada con pintura de uñas…Por eso me animo a preguntarle sobre eso… Sobre nostalgias:

“Cuando termine el Festival y la delegación regrese a Cuba, seguramente será muy fuerte, pues el Festival me permitirá hacer muchas amistades, conocerlos, quererlos, compartir... Te aseguro que saber que ellos regresarán a mi isla bella y yo me quedaré aquí, en la fría ciudad donde vivo, no es, ni será, nada fácil”. Y la nieve comienza, una vez más, a caer.


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