| Los ruidos en la comunicación del Periodismo para jóvenes |
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Por Leandro Estupiñán /
leandro@ahora.cu / Jueves, 19 de Noviembre de 2009 09:40 |
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Durante mis estudios de Periodismo en la Universidad de la Habana alterné trabajos con la revista Somos Jóvenes. Allí pude fundar una sección fija cuya popularidad, al menos entre mis compañeros de estudios, era probada cuando aparecía el número. Buscaban la publicación con cierta expectativa, según me lo hacían saber. Se llamaba Ruidos y en ella develaba malas costumbres o actitudes que, a mi parecer afectaban la Enseñanza Media, periodo con el que aún me sentía identificado por haber sido líder estudiantil en una estructura provincial.
Para lograr una buena comunicación, si es que mi lenguaje no me exigía comunicarme de aquella manera, traté de ser directo y divertido en las treinta líneas que me eran reservadas. No podía más que sincerarme con los lectores para establecer alguna empatía. Mi idea desde el principio era acercarlos a problemas a fines a su edad y coyuntura. Pero, para ello, no bastaba la intención. Un asunto problemático a una edad adolescente tratado con el recurrente “teque” puede terminar causando apatía. Tampoco el “teque” era mi catequesis. Entonces preferí la realidad pasada por cierta comicidad. Con esta fórmula pude tratar temáticas que de otro modo sería terrible abordar, y en ello agradeceré infinitamente a quien era director de la revista en aquellos momentos: el escritor Ernesto Pérez Castillo. II Si uno pretende escribir para los jóvenes e intenta, además, que esa escritura contenga ciertas tonadillas realistas, críticas, quienes deben responsabilizarse primero con la publicación del texto son el editor y, fundamentalmente, el director de la publicación. De la capacidad del directivo para discernir la profundidad de lo que se expone y para comprender la verdadera intención del periodista depende la suerte del trabajo. A la intuición y valentía del directivo (director o editor), sazonada con el respeto que se haya ganado entre los funcionarios (respeto a golpe de convencer con su criterio de periodista), se pueden señalar muchos de los aciertos de un medio de prensa. La mayor parte de los textos publicados, sean encargos o iniciativas de los periodistas, pueden publicarse gracias a esta sólida postura. III El segundo aspecto en la escritura para jóvenes depende del tipo de publicación en la que se escribe. No es lo mismo hacerlo para una revista especializada en jóvenes que para un diario o semanario cuyo público no se encuentra determinado por la edad o el gusto. En el caso de los periódicos provinciales el asunto toma los mismos matices que caracterizan a un espacio enteramente al servicio de una estructura política, como Granma, aspecto que subordina el gusto de los jóvenes al de un público heterogéneo. Esta característica obliga al medio periodístico, desde la posición de sus directivos, a tomar medidas que, muchas veces, van contra la exigencia de los jóvenes: • Se suelen priorizar temas que a la juventud no atraen tanto. • Puede convertir el lenguaje conservador en estilo del medio. • Las temáticas abordadas no adoptan visiones de interés para la juventud. Es cierto que cuanto se dice en este tipo de publicaciones se pone en voz de la estructura política que representa, acción que convierte tanto a funcionarios de la esfera ideológica, como a directivos y editores, incluso a periodistas, en entes repletos de una suspicacia peligrosa. Muchas veces su contención se puede palpar en el contenido de los trabajos. La diferencia, además de notarse entre publicaciones especializadas como Alma Mater y los periódicos de tirada nacional o semanal, puede observarse entre un diario como Juventud Rebelde y el resto de los medios. Juventud Rebelde logra, porque es el público al que dirige su trabajo, una mayor comunicación con la juventud gracias a la inserción de artículos, comentarios y reportajes realizados con lenguaje y mirada de la juventud. IV Cuando se escribe para los jóvenes, en un caso como el periódico, se establece una cercanía-afinidad con la fuente. En estos casos la principal fuente es la organización que agrupa a buena cantidad de los jóvenes: la UJC, y las organizaciones estudiantiles como la FEEM y la FEU. Entonces, puede surgir en el periodista que aborda el tema de la juventud una metamorfosis indeseada: De tanto ir el cántaro a la fuente termina el brazo acalambrado, o sea: se asume su lenguaje, muchas veces panfletario, o por lo menos se repiten algunos clichés de los cuales las fuentes no tienen por qué cuidarse pues su trabajo no es estilístico. También pueden aprehenderse sus concepciones. Por su puesto, y es lógico, que un “cuadro” quiera reflejar en la prensa cuanta actividad realice su estructura. Incluso, habrá alguno interesado en promover temáticas polémicas, esas que inmediatamente hacen repercutir las agencias extranjeras por parecerles anacrónicas o imposibles en nuestro periodismo. Claro, esas aritas serán siempre vistas desde una perspectiva positiva, porque de lo contrario pondría en entredicho el trabajo del cuadro. Esta tendencia, la mayoría de las veces, nos hace asumir una estética que en la literatura se llamaría realismo-socialista. Esta estética realista-socialista es perjudicial en el periodismo para los jóvenes. Obligará a suprimir temáticas álgidas y, si sobrepasan la publicación gracias a los directivos del periódico o revista, como mínimo, obligará a una etiqueta, como la que pusiera a la sección Ruidos de la que hablábamos antes: en sus últimas apariciones se leía debajo del título: “Un espejo donde no mirarse”. El periodismo pasa a ser literatura porque en lugar de leerse el texto como una crónica se creerá el lector que enfrenta un cuento o una fábula con fines educativos, dada la supuesta posibilidad que encarna la “precavida” aclaración de editor. IV Que los jóvenes busquen nuestros periódicos no quiere decir necesariamente que les gusten ni que le atraiga el periodismo que en ellos se hace. La búsqueda o lectura de la prensa cubana es síntoma, a nuestro parecer, de algunos aspectos que podríamos separar brevemente: • Nace de una necesidad informativa (se quiere estar actualizado sobre lo que sucede en el país y en el mundo). • Contiene el deseo de que esa información venga avalada por una prensa veraz (el público cubano comprende que la presa nacional no lidia con el sensacionalismo y que tanto periodistas como fuentes son serios). • Muestra la intención de establecer un contraste (los contenidos que ofrecen los periódicos cubanos ofrecen otro matiz ante la prensa mundial). • Demuestra una falta de acceso a flujos informativos alternativos (no es alta la cifra de quienes acceden a Internet o medios de prensa de carácter alternativo). Así como se busca la prensa con fines netamente informativos, muchas veces se suele desdeñar por la falta de resultar interesante, o realista. La causa de este efecto muchas veces está en los discursos carentes de imaginación, o agudeza, y la similitud en los contenidos de uno a otro medio de prensa. Aún los medios digitales que gozan de mayor popularidad por la propuesta de sus trabajos (casi siempre artículos de fondo, escritos desde una perspectiva menos ideologizante, al menos directamente) pueden provocar reacciones de dejadez. La causa podría señalarse a que suelen terminar asumiendo las mismas características del resto de los periódicos al priorizar la llamada “batalla de ideas” al exterior y despreocupar un tanto la necesidad de un periodismo en movimiento al interior. V Quizás el momento de advertir esta diferencia entre la prensa al interior y al exterior se haya hecho consciente con la propia llegada de Internet. Incluso, esta nuevas formas que ha traído la red de redes debe -de hecho van- transformando la manera de decir entre los periódicos nacionales o provinciales. Al periodismo con tema de interés para jóvenes le hace pensar mucho más en sus enfoques. Incluso, le hace cuestionar la validez de las temáticas seleccionadas y la forma de abordarlas. La elevación de los niveles de instrucción urge de nuevas maneras de tratar los problemas. En los últimos tiempos, para ser francos, se han dado muestras de esa intención de promover polémicas y analizar problemáticas concernientes a todos, pero desde una perspectiva de interés a los jóvenes. Pensemos en algunos trabajos de Juventud Rebelde, recuérdese algunas épocas de Alma Mater. A estos ejemplos sumemos algunos espacios de “nueva” aparición como La Calle del medio o el auge de boletines, revistas y blogs en la red. VI En estas páginas se intenta responder un pie forzado: “Escribir para los jóvenes, ¿solo lenguaje fresco?” Además del lenguaje en el periodismo que pretende captar la atención del público más joven que accede a los periódicos lo primero es poner los pies sobre la tierra y ofrecerles temas que atraigan verdaderamente su atención. No es que el tema de la formación de valores, un trabajo en el campo y la historia, por ejemplo, sean incapaces para tales fines, sino que deberán escribirse con desenfado y sin esa falsa tendencia moralizante que traiciona a periodistas, guionistas y hasta escritores. Los incapaces parece que somos los encargados de la prensa por no tratar la mirada de este sector. Cualquier tema puede ser de interés para la juventud si está abordado desde la perspectiva que ellos demandan. Y ¿cuál es esa perspectiva?, podría preguntarse alguien. La perspectiva de la audacia y la inconformidad, pudiéramos responderle: el periodismo comprometido con un proyecto social, pero limpio de ataduras burocráticas, de suspicacias coyunturales y de tabúes que lejos de mejorar nos hunden en terrenos cenagosos.
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