Mentalidad: ¿se cambia?

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Según el Materialismo Dialéctico todo, sin excepción, vive un proceso constante y perenne de cambio, movimiento y transformación.

 Tanto en la naturaleza, pensamiento, sociedad. transformación de la cantidad en calidad y viceversa.

La Ley de la Unidad y Lucha de Contrarios establece que los opuestos son interdependientes y se encuentran en una continua tensión y sugiere que los conflictos y contradicciones son esenciales para el desarrollo y el cambio en la realidad.

Mientras que la Ley de la Negación de la Negación expresa la unidad dialéctica que existe entre lo nuevo, lo que niega o sustituye a la viejo: a negación y la vuelta al pasado, la repetición de lo viejo la negación de lo nuevo por lo viejo: la negación de la negación.

Al analizar el pensamiento dialéctico da énfasis en la comprensión de los procesos, flujos, fusiones y relaciones por medio del examen de los elementos, cosas, estructuras y sistemas organizados.

Después de esas teorías científicas e imprescindibles para el análisis se puede concluir que cambiar la mentalidad es muy complejo y no fluye solamente por la determinación de cada quien, porque los hábitos arraigados no son fáciles de romper, ni por exhortaciones.

Hay una contramentalidad que funciona en cada persona, como acción para contrarrestar al estar diseñado para prevenir un resultado indeseable y funciona desde que se nace.

De ahí la importancia de mantener la motivación y la fuerza de voluntad, ante los retos para el cambio previsto, que inicia desde cero con nuevas metas transformadoras, fundamentales que necesitan la aprobación y el convencimiento de cada persona.

Y se comprueban al aparecer los obstáculos que unos vencen y persisten por la mejor preparación mental, al saber que es posible hallarlos y no los asustan ni los hacen rendirse y cuando suceden, buscan retroalimentación, hacen ajustes para volver a la carga, mientras otros prefieren seguir como antes.

Los que continúas en sus objetivos se preparan hasta para superar amenazas, aprender de los errores y hacer ajustes para seguir adelante, por eso es que cambiar de mentalidad no es casualidad y a la decisión propia les favorece según su empoderamiento, espiritualidad, preparación y herramientas para no dejarse vencer,

Según la definición en inglés: mentalidad es el conjunto de creencias, conocimientos, actitudes, sentimientos y emociones que tenemos en nuestra mente y que determinan nuestras decisiones en la vida.

Para los estudiosos del tema y en especial de la profesora e investigadora Carol Dweck, de la Universidad de Standford, existen 2 tipos de mentalidades que influyen fuertemente en cómo las personas responden al éxito o al fracaso en la toma de decisiones. Estas son la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento.

Los de mentalidad fija creen que algunas personas son superiores y otras inferiores, y que sus empresas son un reflejo de su propia superioridad. A su vez, no se molestan en construir equipos colaborativos fuertes, porque se ven a sí mismos como genios que solo necesitan ayuda para implementar sus ideas.

Los de mentalidad de crecimiento valoran el trabajo en equipo y están siempre atentos a buenas ideas, sin importar de quién vengan. A su vez, se enfrentan al cambio y lo consideran como un desafío para seguir aprendiendo y avanzando.

En todos los casos confían en la importancia de mantener el pensamiento positivo y siempre evitar el negativo y mantenerlo así en la mente para cada situación que se presente desde el mayor optimismo.

Author: Rodobaldo Martínez Pérez
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Máster en Comunicación Social, autor del blog Holguín Ahora.

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