Envidioso

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La envidia es una emoción social, muy negativa y malsana que daña más a quienes la vive, con ansiedad, hostilidad, depresión y hasta rabia.

Desde las primeras edades puede despertarse rivalidades por juguetes o creerse menos querido, en la etapa escolar, por las notas; en la adolescencia, las conquistas amorosas; mientras y en la adultez puede ser por éxitos materiales, laborales o familiares de los demás.

Se puede parapetar en el anhelo de superar al otro, a pesar de sus múltiples formas y maneras de presentarse.

Una persona así suele dar malos consejos, falsos elogios, minimizan tus logros, alardean sus éxitos, te imitan, son competitivos, te critican, celebran tus fallas.

El "envidioso patológico” –la maligna- acuña señales constante de inferioridad, desde sus trastornos de personalidad y psiquiátricos.

Puede complicarse el caso cuando es un familiar, vecino, compañero de trabajo o mantienes relaciones de amistad, con necesidad constantes contactos, en todos los casos es recomendable consumar actos de bondad hacia ellos, favores eventuales y, tal vez, desmorona su envidia al sorprenderlo positivamente.

Esas personas, lamentablemente, están en tu campo de contactos cotidianos y duele saber que en el fondo sufre mucho. Además es recomendable, siempre que se pueda, favorecer el dialogo para conocer sus problemas, como un acto humano.

La envidia libera en sangre cortisol - hormona del estrés- que acentúa en esas personas baja autoestima, exceso de autocrítica ante su realidad, se sienten incómodos consigo mismo, con tendencias a compararse con otros e inseguros para asumir sus actos.

Casi siempre repulsan los logros ajenos, los viven como una ofensa a su propio ego, en relaciones cruzadas con amor- odio, celos- rivalidad, sí como pasioncillas combinadas.

Desde el aspecto religioso, la envidia es uno de los siete pecados capitales, pero no hay que demonizarla, en el desarrollo humano forma parte de la ambivalencia que constituye los vínculos con los otros.

Según el diccionario de la Real Academia Española la define como el “sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee”.

Para Cicerón, el famoso escritor, orador y político romano: “Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro”. Muy significativo es este proverbio Árabe: “Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien, mientras para el famoso novelista francés, Víctor Hugo: ¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta”.

Mientras Miguel de Unamuno, filósofo y escritor español: “La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual y Khalil Gibran, ensayista, novelista y poeta libanés: “El silencio del envidioso está lleno de ruidos”.

 

Author: Hilda Pupo Salazar
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Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.

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