La embarazada y su alimentación
- Por Lourdes Pichs Rodríguez
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Durante el período de embarazo resulta primordial mantener una adecuada alimentación y nutrición por el bien del bebé en formación y la madre. En esta etapa el futuro hijo depende totalmente de la salud y el bienestar materno.
Primeramente, es preciso conocer con qué peso ha comenzado la gestación: bajo, normal o alto, para de ahí planificar la dieta, que estará en correspondencia con las necesidades de energía y nutrientes en ese período para lograr una descendencia sana.
Si inicia el embarazo con peso normal la ganancia debe estar entre 10 y 12,5 kilogramos (22-28 libras), pero si el comienzo es bajo o sobrepeso el médico de familia debe indicar la alimentación específica a cada paciente, pues un adecuado estado nutricional durante el embarazo ofrece la ventaja de alimentar al bebé con leche materna y favorece el adecuado desarrollo físico, mental e intelectual.
En el libro Educación Alimentaria, Nutricional e Higiene de los Alimentos, de un grupo de autores cubanos, los alimentos se dividen en siete grupos y establecen los números de porciones a ingerirse en las 24 horas del día. Por ejemplo, cereales y viandas, cinco; vegetales, frutas, carnes, pescados, huevos, grasas y lácteos, tres y frijoles, azúcares y dulces, dos; algunos de esos productos pueden intercambiarse, pues poseen un valor nutricional similar.
La distribución de los comestibles debe cubrir todas las frecuencias del día, pero insistiendo que el desayuno y la merienda de la mañana tienen que reforzarse de acuerdo con las posibilidades.
Los autores del Manual de Capacitación recuerdan que la embarazada debe consumir todos los alimentos adicionales que recibe (dieta médica), pues es ella la prioridad número uno de la familia, aun cuando tenga niños pequeños u otra persona a su cuidado.
“Si el bebé nace desnutrido es poco probable que luego pueda recuperarse totalmente. La teoría que expresan algunas madres de que nazca flaco, que después engorda es un error que puede costar caro”.
Empero si malo es comer poco, peor resulta ingerir cuotas excesivas. Durante el embarazo las necesidades de alimentos están aumentadas, lo cual no significa comer por dos. Todo es a la medida y de acuerdo con las orientaciones del médico.
Otro aspecto a tener en cuenta en la etapa gestacional es que las necesidades de ciertos nutrientes aumentan considerablemente y no pueden cubrirse solo con la alimentación normal, es imprescindible tomar vitaminas adicionales, que son orientadas por el especialista que sigue el embarazo.
En esos 280 días durante los cuales una pequeña célula se transforma en un bebé la alimentación y nutrición de las gestantes es asunto primordial de toda la familia, para que el niño nazca fuerte y saludable y la madre tenga un parto sin problemas y un puerperio satisfactorio.
En el 2021 el bajo peso, la anemia, sobrepeso y obesidad tuvieron notoria incidencia en el bajo peso al nacer en la provincia (561 nacidos vivos), asociados principalmente a factores nutricionales, lo cual semana la necesidad de que la gestante cumpla con lo indicado e ingrese en los hogares maternos u hospitales cuando su estado así lo requiera.