Más allá de Girón
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Al amanecer de esa noche ya se avistaban los barcos mercenarios. No estarían a más de tres kilómetros de la arena. Desde tu posición podría verse cualquier hombre sobre la cubierta. Solo contabas con unos pocos días de preparación militar y una noche entera de guardia. Y a esa hora, con los ojos llenos de arena y la cabeza de consignas; pensaste: “bueno, aquí hay que inmolarse”.
- Por Rosana Rivero Ricardo
- Categoría: Holguín
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