Envejecer sin testigos, soledad y vulnerabilidad

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Foto: Emilio Rodríguez Pupo

Cuba es un país que se caracteriza por tener gran parte de su población envejecida; un fenómeno multifactorial y de carácter progresivo, en una nación con un contexto económico y social complejo.

Los cambios en la vejez no son lineales ni uniformes, hay personas de edad avanzada que son fuertes y saludables, mientras que otros necesitan más atención y ayuda.

Las propias transiciones de la vida como es la jubilación, la separación de la pareja, la desatención de los familiares, el cambio de vivienda, así como la muerte de un amigo cercano, son eventos que cambian toda su dinámica social y provocan vulnerabilidad a la soledad.

Este sentimiento es uno de los grandes problemas de este tiempo. Los seres humanos fuimos creados para relacionarnos y el hecho de no intercambiar con otros, no tener conversaciones, no mirar a nadie, no ser observado y aislarse tiende a que la persona movilice fantasías y vivencias de no existencia para los demás.

Foto: Juan Pablo Carreras

La soledad en la edad avanzada tiene consecuencias que van más allá de lo emocional. Estudios demuestran que el aislamiento social prolongado puede debilitar el sistema inmunológico, aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, acelerar el deterioro cognitivo e incrementar los cuadros de depresión y ansiedad.

Frente a esta realidad, en muchos barrios cubanos la inventiva toma iniciativa entre los vecinos que se turnan para visitar a los adultos mayores, proyectos socioculturales que los integran, y la fortaleza de las casas de abuelos que, pese a las limitaciones, ofrecen un espacio vital de socialización y reconocimiento.

La longevidad, sin vínculos que le den afecto y significado, puede convertirse en una experiencia desoladora, tanto a nivel personal, como en el reflejo del resto de la sociedad. Cuidar de nuestros ancianos, velar por su bienestar físico y emocional no es solo un acto de empatía, sino una necesidad social.

  | Cortometraje español que refleja el problema de la soledad en la vejez.

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