Funcionamiento del Partido Comunista en Moa a debate
- Por Claudia Arias Espinosa
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¿Cómo se impulsa, desde el Partido Comunista de Cuba (PCC), el desarrollo de la industria minera en Moa? ¿Cómo trabajan sus militantes para lograr que el único municipio de Holguín con universidad propia sea capaz de producir sus propios alimentos? ¿Cuáles son las malas prácticas o las prácticas ausentes que lastran la eficacia de la organización que constituye “el alma de la Revolución”?
Sobre estas cuestiones debatieron, el 11 de diciembre, los 167 delegados a la Asamblea Municipal de Balance del PCC, la cual fue presidida por Ernesto Santiesteban Velázquez, miembro del Comité Central del PCC y Primer Secretario del Comité Provincial en Holguín
De la retaguardia, al frente
Desde que la pandemia de COVID-19 llegó al país e interrumpió la actividad turística, la industria del níquel y el cobalto, que tiene su bastión en Moa, prevaleció como uno de los pilares de la economía cubana.
Según el informe presentado en la Asamblea, generó ingresos que superaron en un 25,3 por ciento lo previsto. Sin embargo, este resultado se debió al incremento del precio de los minerales en el mercado internacional y no al cumplimiento de la producción física por parte de las Empresas Ernesto Che Guevara y Pedro Soto Alba.
Entre las causas, los delegados citaron dificultades con la fuerza laboral. En los peores momentos de la pandemia trabajaron con menos de la mitad de sus trabajadores. Por otro lado, la fluctuación supuso la pérdida de cuadros y obreros valiosos para un sector en el cual la especialización es oro.
Precisamente en las problemáticas de naturaleza subjetiva, cuya solución no requiere la optimización de los recursos materiales, sino de los recursos humanos, el Partido puede y debe incidir.
En ese empeño de fomentar el bienestar, el sentido de pertenencia y el abordaje creativo de los procesos, Santiesteban Velázquez señaló que es indispensable fortalecer los núcleos en cada entidad, “pues no están haciendo lo que necesitamos”.
Cultivar la tierra roja
Si bien el problema alimentario afecta a la mayoría de los municipios de Holguín, en Moa adquiere una dimensión especial.
Y es que la actividad agropecuaria no es el fuerte en la tierra roja. “En ese sentido nos falta mucho por hacer”, reconoció Alexei Mejías Céspedes, quien fue reelecto como Primer Secretario del Comité Municipal.
El informe señaló que “la campaña de frío logró un sobrecumplimiento de forma acumulada”; sin embargo, la poca exigencia de los gestores de acopio derivó en la insuficiente presencia de ofertas en los mercados y placitas.
De las casas de cultivo, los módulos pecuarios, la agricultura urbana, suburbana y familiar, la Empresa Agroforestal, la Avícola y el Porcino volvieron a analizarse, casi al cierre del año, resultados poco alentadores.
Los delegados reconocieron que faltaron la motivación y la exigencia necesarias para hacer prosperar estos esfuerzos.
¿Pilar que se tambalea?
El cuadro es la pieza fundamental del Partido. Un cuadro proactivo, asertivo, estrechamente vinculado a sus compañeros, puede movilizar el esfuerzo de todos en función de la prosperidad, desarrollar valores cívicos. Un cuadro que no reúna estas condiciones, puede convertirse en parte del problema y no de la solución.
Su preparación constituyó deuda y denominador común. Recordemos que el Partido se nutre de aquellas personas que, en su comunidad, centro laboral o negocio por cuenta propia, demuestran aptitudes para liderar a sus conciudadanos. Sin embargo, la política es un camino que, como bien señaló una de las delegadas, “no puede desandarse si no se conoce”.
Los moenses también identificaron la política de cuadros como una de las mayores dificultades en el funcionamiento del Partido en el territorio. Les urge pensar y aplicar nuevas maneras de incorporar a sus filas personas capaces de impulsar las buenas prácticas allí donde vivan o trabajen, siempre desde la ejemplaridad.
En ese sentido, el trabajo con la juventud es vital. Durante estos años de pandemia, los jóvenes han probado que con ellos se puede y se debe contar; sin embargo, todavía no se encuentra la manera más acertada para hacerlos sentir parte de la organización y darles el espacio que se han ganado con méritos propios.
Para la etapa de trabajo que comienza, es indispensable abrazar la idea de que el Partido es un aliado. Que sobre sus militantes recae, como una responsabilidad histórica y constitucional, el deber de impulsar el progreso. Y que las fórmulas para lograrlo se conciben en el día a día, allí donde son también madres, médicos, directivas, mineros…
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