Conciencia y moral revolucionaria
- Por Rodobaldo Martínez Pérez
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En su bregar cotidiano por la comunidad a la que representa Yanet Ricardo González, delegada de base, presidenta del Consejo El Purial y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular por la provincia de Holguín, resultó contacto de un caso positivo a la COVID-19, afortunadamente fue el sobresalto nada más y ahí sigue ella en su función de gobierno desde la comunidad, que es la expresión más legítima de la democracia socialista en Cuba.
En medio de toda la vorágine de trabajo la enfermera del consultorio médico no pasó por alto citar a las mujeres de su radio de acción para realizarles la prueba citológica. La señora escurridiza de siempre, una vez más, le dijo que después y así sucedió hasta que un día, finalmente, accedió a hacerse la citología tras muchos ruegos de la salubrista, porque “es muy importante para prevenir y diagnosticar los distintos tipos de enfermedades y patología que pueden afectar tu aparato genital”, insistía la de bata blanca.
Hay quienes dicen que hablar de Comunismo en estos tiempos resulta un pecado capital, casi un suicidio político. Se le atribuye a esta doctrina, como si le fueran innatos, males que arrastran los hombres casi desde el inicio de su vida en la tierra y resultan detestables en cualquier sector, ideología, programa o religión.